La periodista italiana Gabriela Colarusso publicó un artículo en sus redes sociales «De la Colombia de narcos a la nasa» sin dejar de ser reprochable, esta es la censura y el reproche internacional, que nos hemos ganado por permitir que gobiernos con presuntas relaciones con el narcotráfico como el actual, lleguen al poder, que no se nos olvide que Duque fue electo con votos comprados por un testaferro del narcotráfico, el famoso Ñeñe Hernández.
Como Nación no nos da dolor de Patria que seamos unos parias por la maldita corrupción que genera la droga, hasta el logro tan importante de una compatriota, como el de la ingeniera Diana Trujillo que maneja la sonda del «Perseverancia» que llegó a Marte, lo que representa para la historia de la humanidad un logro histórico, quedó opacando, porque como sociedad, hemos acolitado y hemos sido cómplices, por acción u omisión, de vivir de la corrupción y del narcotráfico, muy a pesar de que en Colombia, la gran mayoría no lo compartimos, sin embargo, permitimos que el actual gobierno haya nombrado embajadores propietarios de haciendas donde se procesa esta droga, que uno de los políticos más importantes de los últimos 30 años, su padre haya sido socio de grandes capos de la mafia colombiana, su hermano, cuñada y sobrina presos y sentenciados en Estados Unidos por narcotráfico, que el mismo ex presidente aparece reseñado por la D.E.A con el #82 por vínculos con el narcotráfico, que cuando fue director de la aéreo civil fue quien le entregó las licencias a Pablo Escobar, el narcotraficante más poderoso de su época, para construir pistas de aterrizaje, que la guerrilla que empezó como un movimiento de reivindicación de derechos de los campesinos se haya transformado en un grupo delincuencial que vive del narcotráfico y ni que decir de los paramilitares, resultó peor la cura que la enfermedad, hoy por hoy fragmentados, gracias a las falsas desmovilizaciones y convertidos hoy en el Clan de Golfo, Los Pelusos, etc, etc, incluso que protagonistas del proceso de paz con las FARC presuntamente continúen delinquiendo como Santrich y Márquez.
Con todo lo anteriormente señalado ¿podemos censurarle entonces a una periodista extranjera por el titular del artículo? -De la Colombia de narcos a la nasa- Si narcotraficantes han llegado al recinto sagrado de la democracia a hacer leyes investidos como senadores elegidos por nosotros, así como también hemos elegido presidentes, gobernadores, alcaldes, concejales, vean no más en el municipio de Turbaco, Bolívar, para el período 2020 – 2023 hay un concejal quien tiene una medida cautelar vigente y brazalete electrónico, fue detenido antes de las elecciones de 2019 y está incurso dentro de un proceso penal acusado de narcotráfico, sin embargo sin permiso para desplazarse dada su condición, le importó «un comino» y se fugó a posesionarse. El INPEC jamás le ha dado explicaciones a la Fiscalia de esa situación, pero, lo peor es que todas las normas que existen en Colombia para regular la intromisión del narcotráfico a la política, lo que hacen es incentivarla, de ahí que pareciese que en Colombia las leyes las hiciesen los delincuentes a su conveniencia.
Por todas estas poquísimas razones, es ridícula la carta de protesta de la cancillería hacia la prensa italiana por intermedio de la embajada de nuestro país en Roma, recordemos que ese mismo ministerio en este gobierno aprobó la asignación de Sanclemente a la embajada chilena, y podrán alegar que Italia es uno de los países con mayor número de consumidores, pero, eso sería irrelevante, porque no resuelve un problema generalizado a nivel mundial, y es lo mal referenciados que estamos los colombianos en el imaginario internacional, con todo y esto ¿aún pretendemos indignarnos porque nos estigmaticen como un país de narcos?
Antes de pensar en ofendernos, primero debemos aterrizar y reflexionar sobre cuál es el proyecto de Nación queremos para nuestras generaciones futuras, porque el de hoy ha fallado rotundamente.



