El 22 de abril es el Día Internacional de la Madre Tierra, día en el que múltiples celebridades convocan a sus seguidores a diversas actividades, y con ellas, hacen un giño para que entremos en la onda de compartir sintonía con el planeta que habitamos. Pero bien valdría la pena, que tomáramos conciencia de un solo tajo, que con la tierra debemos portarnos bien todos los días, esto implica reciclar, y hasta ser conscientes de lo que comemos.
Como toda moneda tiene dos caras, me detuve a pensar en que él planeta que habitamos tiene nombre femenino, no he visto el primer movimiento de nuevas masculinidades, exigiendo que su nombre sea neutro en honor al equilibrio. Otra cosa, si el planeta es tres cuartas partes agua, debería llamarse Agua. ¿Qué tal el agua se torne celosa con la tierra por su nombre? No creo, la verdad es que el agua debe estar tan segura de si misma, que por lo mismo ve a la tierra con benevolencia, y la riega con tanta generosidad.
A propósito del día de la tierra, el 22 de abril también será inolvidable para la gastronomía colombiana, gracias a el chef colombiano Juan Manuel Barrientos y su restaurante El cielo ubicado en Washington D.C., ambos hacen historia al ser incluidos dentro de la Guía Michelin 2021; convirtiéndose en el primer chef y primer restaurante colombiano en obtener una de estas estrellas que parecen inalcanzables, de esta manera llevan los sabores de nuestro país a la estratosfera culinaria, equiparable con los Oscar para el cine, o en el caso de otras disciplinas, equiparable con los Nobel. Juanma, como es reconocido este ejemplar chef y empresario, sigue inspirando a los más jóvenes, y de manera implícita nos está demostrando que en medio de la adversidad vale mucho más abrir las alas con más fuerza, que replegarlas.
Esta semana me llegó un mensaje tan poderoso que es para mí inevitable compartirlo con ustedes hoy: “Todos somos uno… lo único que nos separa son nuestros egos, creencias y miedos”. No puede ser más oportuno, dada la diversidad de debates que ha suscitado la vacuna contra el Covid-19, científicos y comunidad médica, quienes deben velar por nuestra subsistencia, insisten en que debemos ponérnosla para preservar la especie, pero en la otra orilla, otros generadores de opinión plantean lo opuesto, dejando una dualidad de mensaje que puede ser contraproducente para muchos, ahora dependerá de cada uno si guiarse por la ciencia, o por las opiniones. Eso sí, a mi me convence el discurso del autocuidado en todos los sentidos, mente y cuerpo, pero por supuesto, con las ayudas que nos plantea la ciencia, tengo el chip de que la ciencia es para practicarla. Así que pensemos en todo lo bueno, desde la orilla que nos paremos, pero no le demos chance al miedo, ese es el peor de los enemigos.
Para rematar, he estado pensando mucho en como extraño los debates y el ahínco de las conversaciones de manera presencial, que maravilla poder poner lo puntos en la mesa sin tener que convencer a nadie, y sin que nadie quiera convencerte.
La diversidad enriquece, cosa que nuestros queridos gobernantes parecen no entender, parecen en un juego de mesa, pero de las peores características, apelan a la paz, pero el ejemplo que dan con su debate es el de la guerra, que flojera la gente que “gobierna”, entre comillas, para que quede claro, echando mugre en lo demás, ese es el formato que debemos cambiar, y solo lo lograremos cuando quien delinque vaya a la cárcel, y quienes construyen, a las urnas. Cosa que también le haría mucho bien a la Madre Tierra.



