Es media noche en el Aeropuerto Internacional José María Córdoba de Rionegro – Antioquia, en medio de la lluvia y con la esperanza de rescatar de los brazos del Coronavirus un nuevo paciente el Dr. Rafael Meza Jiménez y su grupo de colaboradores inician una labor titánica para trasladar hasta la clínica SOMER al luchador que tuvo la fortuna de llegar desde una zona apartada de la Costa Caribe colombiana a una de las clínicas pioneras en terapia ECMO de nuestro país.
En este momento afrontamos el punto más trágico de la pandemia y por redes sociales, prensa o cadenas de WhatsApp muchos familiares, amigos y colegas piden ayuda para pacientes que necesitan acceder a una terapia que ha puesto en la palestra pública un procedimiento que está cambiando las cifras y rescatando vidas de las manos del Covid-19.
Al hablar de terapia ECMO (Extra Corporeal Membrane Oxygenation) nos referimos a un sistema de asistencia mecánica capaz de proporcionar soporte cardíaco y/o pulmonar durante un período de días o semanas en el paciente bien sea un neonato o adulto con insuficiencia cardíaca y/o respiratoria refractaria a tratamientos convencionales.
En palabras criollas este proceso es capaz de cumplir la función de órganos esenciales lo cual nos permite ayudar en la recuperación de un paciente cuyo estado es crítico y no ha tenido la evolución esperada para su patología luego de recibir toda la artillería medica con la que se cuenta en las unidades de cuidados intensivos (UCI).
Al brindar este soporte se logra mejorar la entrega de oxígeno a los tejidos, remover CO2 (Dióxido de carbono) que en cantidades elevadas tiene consecuencias catastróficas en el paciente y teniendo un ambiente lo más cercano a la “normalidad” se logra un descanso a nivel pulmonar/ cardiaco en el contexto de un paciente que está sometido a un estrés fisiológico en cantidades alarmantes.
Las estadísticas son prometedoras y un paciente con circulación extracorpórea puede aumentar hasta en un 57% la sobrevida en los casos de falla ventilatoria, es decir, que, si uno de nosotros esta en las ultimas porque nuestro pulmón esta sin capacidad de respuesta, la terapia nos da un chace extra de continuar luchando por no ser uno más de las estadísticas que deja el Covid-19.
La pregunta seria ¿porque si esta vaina salva vidas no hay en todas partes? La respuesta es clara; estamos en el país del sagrado corazón y la cantidad de recursos invertidos en salud no son suficientes, además, no solo es tener una máquina debido a que el proceso requiere un grupo multidisciplinario que trabaje articuladamente en el bienestar integral del paciente.
A lo anterior se suma que la pandemia como mencionaba en columnas anteriores nos cogió con los calzones abajo y ha permitido evidenciar el déficit de personal capacitado para manejar este tipo de pacientes.
Como médico general he tenido la oportunidad de conocer el trabajo del grupo ECMO de la Clínica SOMER/ Incare y vivir de primera mano la pasión, entrega y empeño que le ponen al cumplir su labor. Esta columna se queda corta para agradecer su liderazgo, el cual ha permitido a los pacientes la oportunidad de ver una luz en medio de la oscuridad.



