Duque es un presidente ecuánime. Él ha estado evitando lo que la izquierda quiere hacerle, un «golpe de estado», desestabilizar y tomarse el país a la brava.
Si no estuviera el presidente Iván Duque en este momento de la historia, afrontáramos una guerra civil. No se puede confundir la decencia y serenidad de Duque, con falta de firmeza. Lo uno es uno, lo otro es otro. Por eso tenemos que respaldarlo.
El trabajo que está haciendo el Gobierno en este momento es que vean a la izquierda como lo que es, unos desestabilizadores ávidos de poder a cualquier precio y esto es lo que Duque da conocer, quienes son los que dañan y se «imponen» destrozando y arrasando, que si bien los ha enfrentado, aún al estar los vándalos fuera de ley, aun así, se les ha respetado sus derechos, sin desconocer algunos aislados errores de la fuerzas del orden, que son explicables en la imposición de la autoridad. Ahora me pregunto ¿Quiénes son los que quieren a Colombia?
La imprudencia de convocar marchas sin fundamentos en plena pandemia, también es un caos para el país y por ende la salud de los Colombianos. El Covid-19 se tomó a los Departamentos de Colombia; tanto es así que tenemos alerta roja en Bogotá, en Sucre y muchas zonas del país. Esto no es gratis y con todo ese caos, lo ha enfrentado el señor presidente de la República Iván Duque. Lo admirable es la forma como lo ha hecho, con cordura y efectividad. ¿Qué tal con otro presidente, que con emocionales ordenes, le disparara a todo lo que se mueva? Sería el fin.
Duque ha respetado el derecho a la protesta y sigue en el poder resolviendo con autoridad la tormenta que nos azota. Los bloqueos con autoridad y sin masacrar, que es a lo que le apuestan los desestabilizadores, se terminarán pronto.
Por todo esto Duque es el presidente adecuado, en el lugar indicado y oportuno en el tiempo que la historia de Colombia lo necesita. La gente tiene una venda en el cerebro.
Aquí lo que quieren es implementar el comunismo valiéndose de los indígenas, los jóvenes y de los que aturdidos y desesperados por una inocultable situación económica derivada de la pandemia entre otros y que pareciera desconocen la historia de Colombia, se convierten en vulnerables y presas fáciles generadoras del desorden. Definitivamente la izquierda quiere imponer el foro de Sao Paulo, pero con la tradición democrática de Colombia, les será una tarea no solo difícil sino imposible.



