Si, así como titulamos, a los colombianos “se lo llevó pindanga…” célebre expresión del inmortal locutor barranquillero Marcos Pérez Caicedo, cuando un beisbolista era pochado en su turno al bate. Coloquialmente tiene diferentes significados, “…el diablo se lo llevó…” “…se jodió…se jodió…” “…se le acabó el baile…” “…a otro con ese cuento…” “…se enredó ésta vaina…” “…se lo pillaron con la otra…” En conclusión, “pindanga” es el mismísimo diablo encarnado en el estado, la sociedad, la empresa, los bloqueos, los saqueos. Por tal razón nos preguntamos: ¿a Colombia…. “se lo llevó pindanga…”?
Si miramos el Decreto 580 del 31 de mayo de 2021, donde el Gobierno nacional levanta las medidas especiales de orden público para mitigar los efectos del Covid-19, entraríamos a convencernos que al Estado “se lo llevó pindanga…”, ya que prefirió privilegiar las políticas neoliberales, dejando en un segundo plano su compromiso social, poniendo en duda el artículo primero de la Constitución Política donde se nos define como un “Estado social de derecho que persigue ideales de calidad de vida para sus asociados satisfaciendo requerimientos básicos de salud, igualdad, justicia social y dignidad humana”.
Se agrega al decreto anotado, la resolución 777 de junio 2 del 2021 relacionada también con la reactivación económica donde se le da vía libre a la reapertura de bares y discotecas, actividades sociales, culturales, económicas, religiosas y deportivas, aforo en estadios de fútbol y se eliminará la prueba PCR negativa para el ingreso a Colombia, entre otras medidas más.
Levantar la medidas restrictivas en el país, es de doble moral. A la OMS le preocupa que Latinoamérica tenga unos desmesurados e incontrolados índices de contagios y muertes. En Colombia, la pandemia del Covid-19 nos golpea contundentemente y las cifras siguen elevadas y se rompen diariamente los record de infectados como de fallecimientos y ya se dice que entramos en el cuarto pico con alerta roja en todo el país.
En los países con casi inmunidad de rebaño, tal determinación no se ha tomado, pero en “Locolombia”, se establece que las entidades territoriales de orden municipal y departamental donde la ocupación de camas UCI sea mayor al 85%, tendrán que implementar medidas restrictivas y los que estén por debajo de este porcentaje no implementaran restricciones, es decir, “ahora sí…se jodió pindanga…”. El mensaje es claro, sálvense quien pueda…, sin importar los más de 90 mil fallecidos y cifra cercana a los 4 millones de contagiados.
El Estado nos acaba de endosar la responsabilidad de las muertes y contagios, cuando la indisciplina social no es el único factor que nos afecta por ser un tema socio-cultural, y debe ser compartido, donde es obligación del Gobierno proteger a sus ciudadanos tomando todas las medidas posibles para minimizar los riesgos, contagios y muertes, sin abandonar, por supuesto, la economía y sus sectores productivos para que no caer en la quiebra total.
Es loable el trabajo que ha desarrollado el Ministerio de Salud en cabeza de Fernando Ruiz con relación a la vacunación contra el Covid-19 cuando en el país se han aplicado casi 11 millones de dosis, siendo que el objetivo es de vacunar más de 35 millones para finales del 2021 y obtener la inmunidad de rebaño.
Se ha notado en los diferentes departamentos y municipios, como se han implementado los puestos de vacunación y la rapidez de las mismas, pero todavía estamos lejos para una apertura total.
Para llegar al rebaño, es necesario aumentar ese ritmo de vacunación y abrirse cuanto antes los grupos de 10 a 49 años sin importar comorbilidades, ya que últimamente es el sector con mayor aumento de contagios, las cifras recientes son claras:
Menor a 1 año – 12.776; de 0 a 9 años – 102.298; de 10 a 19 años – 238.438; de 20 a 29 años – 721.482; de 30 a 39 años – 766.371; de 40 a 49 años – 566.791; de 60 a 69 años – 303.386; se 70 a 79 años – 150.641; de 80 a 89 años – 69.591 y de 90 a 99 años – 14.532.
Ello demuestra que hay que vacunar cuanto antes a nuestra juventud y está demostrando que la vacuna si es efectiva, cuando se ha disminuido las muertes y contagios de mayores de 50 años.
No se pretende pedirle al Gobierno que sea infalible en la toma de decisiones, pero no puede dejarle la responsabilidad al ciudadano del común, esto es de doble vía. Es cierto que se ha vivido una situación sin precedentes en la historia mundial sobre el virus, pero ya llevamos más de un año y el Estado debe proceder con base a la experiencia vivida y como ciudadanos estamos en la obligación de cumplir las recomendaciones de las autoridades, pero las medidas gubernamentales deben ser consecuentes con la realidad. No hay que bajar la guardia, la enfermedad es contagiosa y agresiva y levantar la medidas restrictivas, no es, en estos momentos, la mejor opción.



