Janeth* una mujer humilde residente en una de las comunas de Medellín ingreso a una clínica de la ciudad en malas condiciones, debido a que desde hace varios días presentaba síntomas respiratorios los cuales fueron empeorando hasta causarle un estado agónico, por lo cual a sus 69 años debió ser intubada debido a una neumonía severa por Covid–19 que le provocaría la muerte 10 días después de estar en una UCI.
Al preguntar a su hija porque si se encontraba en una edad priorizada en las etapas de vacunación aún no había recibido su dosis de inmunización la respuesta fue clara “nosotros no estamos de acuerdo en vacunarnos porque eso es una forma de controlar a la población”. Su argumento es muestra de la falta de conocimiento del llamado “movimiento antivacunas” que está poniendo en jaque dicho proceso a nivel mundial.
La falta de información, las “fake news” en redes sociales y los comentarios de algunos ilustres “cabezas huecas” han llevado a que un gran porcentaje de la población este reacia a vacunarse y lugares de inmunización masiva estén sin habitantes para recibir el biológico; esta es la única forma de lograr la inmunidad de rebaño y con ello continuar con un proceso de reactivación económica que permita al país salir de la crisis en la que estamos.
Desde que Edward Jenner inoculo a un paciente en una granja de vacas y a través de sus hallazgos logró salvar a una generación de morir infestados de viruela, las vacunas han sido las aliadas en el proceso de salud – enfermedad; por lo tanto, los escépticos a la vacunación y “ofensivos” contra la ciencia deberían leer un poco sobre la importancia de este proceso en el desarrollo y sostén de la humanidad.
Los “eruditos” de la cultura popular afirman que al recibir la vacuna contra el Covid–19 en cualquiera de sus presentaciones aumentaran la probabilidad de procesos trombóticos que pueden llevarlos a la muerte pero se les olvida que el simple hecho de infectarse por SARS-CoV-2 aumenta el riesgo según cifras del Centro para el Control y la prevención de Enfermedades (CDC) de hasta 7.8% de embolia pulmonar y 11.2% de trombosis venosa profunda asociado hasta en un 20% de posibilidad de desarrollar caída del conteo plaquetario (trombocitopenia).
Como si a este cuento no le faltara un pedazo les recuerdo que el riesgo de desarrollar trombosis es de 1/250.000 al estar vacunados contra 1/2.000 en el caso de las mujeres que consumen anticonceptivos o 1/1.000 personas/año al viajar en un avión ¿en serio nos vamos a morir de trombosis?, mandan cascara los que se pegan de datos ficticios para enlodar el desarrollo de la ciencia.
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Otros dicen que las vacunas no sirven para nada porque igual te puede dar Covid –19 y si tienen razón, pero hay una cosa que se llama riesgo y eso es lo que buscan las vacunas; ninguna es efectiva 100% pero si te protege de una enfermedad grave, es decir, te da la infección, pero no terminas en una UCI intubado o en el peor de los casos convertido en cenizas dentro de una hermosa cajita de madera.
Me podría extender columnas enteras explicando el valor de la ciencia y tratando de convencer a los incrédulos sobre el papel de las vacunas en el desarrollo social, pero en Colombia luchar contra la “los sapiens” es un caso perdido. Creo que en manos del Gobierno que a pasos lentos ha logrado traer vacunas esta poner mano dura a las ovejas descarriadas y como hizo el presidente Macron en Francia, extremar medidas donde los que se queden encerrados sean los no vacunados y lo que están en línea con el desarrollo puedan iniciar un proceso de reactivación porque como dice el refrán “no podemos pagar justos por pecadores”.
** Nombre creado para proteger identidad.



