Muy apreciado lectores. Iniciamos el mes de octubre que es también el mes, del Rosario. En varias apariciones que la Virgen María hizo en varias partes del mundo, pide a los videntes que recen el Rosario. Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión:
«Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración» Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.
Sin dudas que, en los hogares y en cada corazón de los creyentes, necesitamos recuperar esta herramienta espiritual tan poderosa. ¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres al dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántas familias y matrimonios se han reconstruido y reconciliado gracias al poder del Santo rosario¡ ¡Cuántos hay que desde que está rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras! ¡Cuántos han encontrado el camino de prosperidad espiritual y material rezando y meditando los misterios del Rosario! ¡Cuántos han salvado su alma gracias al Rosario! ¡Cuantos se han sanado milagrosamente con la fuerza sanadora del santo Rosario! ¡Cuántos son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.
No dejan de ser inaceptables las persecuciones que hoy la Iglesia sufre a manos de movimientos progresistas, que en la base de sus ideologías y defensa de las libertades individuales buscan aplastar y hacer desaparecer los valores del evangelio. Hoy más que nunca la Iglesia debe estar preparada para un tiempo de crisis, provocada por sus propios pecados, pero también por la falta de compromiso de tantos creyentes en la defensa de la doctrina y de los valores del reino. No se trata de excluir a nadie, ni tampoco de prejuiciar a nadie. Se trata de compromiso con Dios y su irrevocable Palabra.
El mes del Rosario viene en un momento de tantas convulsiones sociales, de graves persecuciones y de una emergencia sanitaria sin precedentes en la era moderna, por eso más que nunca esta poderosa herramienta espiritual asume particular relevancia en la vida y familias de todos los creyentes.
En las apariciones de Nuestra Señora a los tres Pastorcitos de la localidad de Fátima en Portugal, la Virgen insistió a que todos recemos el Rosario todos los días por la paz en el mundo y la conversión de todos los pecadores. Los que con sus ideologías y actitudes anti cristianas, anti evangelio y anti eclesial piensan que derrotarán la Iglesia, y los valores del evangelio, no se olviden las palabras sagradas de la Virgen María como mensajera de Dios: al final mi inmaculado corazón triunfará.
Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.
Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles.



