Hace dos semanas traté en mi columna el polémico tema de la capellanía católica del Aeropuerto El Dorado de Bogotá. Varias personas me recordaron que vivimos en un Estado Laico, justificando el actuar de las autoridades. Bueno, entonces decidí volver al tema. Fui investigar lo que significa Estado Laico su definición, historia y características y llegué a la conclusión que yo tenía razón.
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En un sentido laxo un Estado Laico es aquel que es neutral en materia de religión por lo que no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa. Un Estado Laico trata a todos los ciudadanos por igual, tanto a los creyentes de cualquier religión como a los no creyentes.
El Estado Laico es una conquista del liberalismo, una corriente política, filosófica y social surgida en Europa a finales del siglo XVIII, y que aspiraba a superar el mundo del Antiguo Régimen, donde la mayoría de los Estados eran confesionales y estaban gobernados por un monarca de manera absolutista.
Surgió en la Francia del siglo XIX, a raíz de la separación entre las instituciones del Estado y la Iglesia Católica que trajeron consigo la Ilustración y las Revoluciones Liberales.
A comienzos del siglo XXI, el laicismo es la norma imperante en 160 de los 190 países de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, existen muchos Estados confesionales todavía, especialmente en el mundo islámico y en algunas naciones occidentales de tradición católica y protestante.
Teniendo en cuenta la definición, historias y características queda claro que, en el siglo XXI, el Estado Laico no debe aniquilar ni se opone a las religiones y sus espacios de acción pastoral. Trata de darle un trato igual a todas las confesiones religiosas.
Lo que sucedió en el Aeropuerto de Bogotá es la usurpación premeditada de un espacio de acción pastoral de la Iglesia Católica, cuando lo que deberían hacer, y ya lo están haciendo, es crear otro espacio multi-confesional sin usurpar lo que legalmente ha sido constituido por medio de un convenio con la empresa que gestiona la terminal aérea. El Estado Laico no es contra las religiones, se mantiene neutral y debe ser garante que los ciudadanos puedan libremente confesar la religión que deseen y que las religiones desarrollen su acción pastoral cumpliendo la legislación que es igual para todos. La acción del desalojo de la capellanía del Aeropuerto El Dorado es una auténtica injerencia dictatorial y va contra los principios neutrales y de respeto por las confesiones religiosas que proclama el Estado Laico.
No deja de ser pertinente observar como en las sociedades y Estados Laicos hay actualmente una persecución orquestada y premeditada contra la Iglesia Católica, como si todo lo que se refiere al catolicismo fuera un estorbo para el desarrollo de las sociedades Modernas. Talvez, porque su doctrina moral choque contra una sociedad que pretende que se haga lo que el ciudadano le dé la gana aunque eso significa destruir los valores que deberían cimentar todas las sociedades e instituciones.
Es cierto que la Iglesia Católica haya cometido errores, pero esa acérrima actitud persecutoria es absolutamente injusta contra una Institución que a lo largo de la Historia es sin duda responsable por tantas obras pastorales benéficas y por ser la voz de los más desfavorecidos y descartados de la sociedad.
Siempre me he preguntado, ¿por qué frente a otras religiones más radicales y fundamentalista nunca asumen esa actitud de persecución? Todos sabemos la respuesta y lo que sucede a las personas e instituciones que se burlan de los símbolos de la hermana religión islámica. Los movimientos feministas, movimientos alternativos y otros queman templos católicos, se burlan y asesinan sacerdotes u religiosos, ultrajan los símbolos de nuestra religiosidad, destruyen imágenes símbolos de nuestra fe y creencias. ¿Por qué no lo hacen con otras religiones que son aún más radicales y ortodoxos en sus costumbres y doctrina? ¿Será que al catolicismo le está faltando un poco la aplicación de la ley del talión?



