La Navidad es la fiesta del nacimiento de Jesús entre nosotros los hombres. Por amor, el Padre Dios nos da a su Hijo único. Por amor, el Hijo unigénito de Dios, hace a un lado sus privilegios divinos y se hace hombre como nosotros los hombres. En todo semejante, menos en el pecado. Jesús, Dios solidario, Dios de misericordia y el Dios con nosotros, nace sin hogar. El más pobre entre los más pobre, por amor.
¿Cómo podemos nosotros hacer evidente lo que celebramos? La progresiva desaparición del nombre de Jesús y la historia de su nacimiento han hecho que muchos cristianos compartan y proclamen que la Navidad es Jesús. ¡Y qué preciosa verdad es esta! Cristo es nuestra Navidad ¡Y que Él nos haya amado de tal manera es algo digno de ser celebrado con gozo! Al pensar en esa pregunta se me pasaron por la mente varias ideas:
- Aprovecha este tiempo para contar a la gente quién es Jesús.
- Celebra con gozo este tiempo, nadie tiene una mayor razón para celebrar que los creyentes. Ya no estamos solos, ya no estamos huérfanos. Él nos ama, Dios está con nosotros, es el mejor regalo.
- Alcanza y bendice a quienes en este tiempo tienen razones para estar tristes. Los que han sufrido pérdidas, los que tienen necesidad. No hay mejor manera de celebrar a Cristo que sirviendo a otros, que regalarnos a los demás, comenzando en mi propio hogar.
- Procura que Jesús esté bien presente en esta Navidad. En tu vida, en tu familia y que pueda hacerse presente en la vida de otros.
Como cristianos debemos tener bien claro que lo más importante de la celebración de la Navidad es la exaltación del amor de Dios, que se ha hecho uno como nosotros. Me da mucha emoción saber que Dios se ha hecho presente en nuestra humanidad, Él ha tomado la forma de un niño inocente en un pesebre, y Él, es el centro de este día, los ángeles fueron a anunciar a los pastores con gran alegría este maravilloso acontecimiento: “No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor (Lc.2, 10-11)”.
Ésta es la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo, la buena noticia que da respuesta a los anhelos más profundos de los hombres y mujeres de todos los tiempos. Cada Navidad debe ser un reencuentro con el anuncio del Evangelio mostrado y anunciado en la persona de un niño, ese Evangelio siempre nuevo y renovador, es el mismo mensaje que hace dos mil años, desde el comienzo de nuestra era, los primeros creyentes en Cristo transmitieron al mundo.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, el Papa Francisco ha pedido que también nosotros seamos un regalo para los demás. “Aceptar el don de Dios que es Jesús significa ser también un regalo gratuito para los que se cruzan en nuestro camino todos los días”. Que seamos un regalo para los demás especialmente para “las personas que en su vida nunca han experimentado una caricia, una atención de amor, un gesto de ternura. La Navidad nos urge a hacerlo”. Feliz y bendecida Navidad para todos.



