La narrativa del brillo y la promesa de devolverle la grandeza a Cartagena de Indias es una constante en el discurso del alcalde Dumek Turbay Paz. Este relato, replicado por sus asesores, funcionarios, aliados políticos y admiradores, ha encontrado eco en las redes sociales. Sin embargo, detrás de esta fachada de éxito, se oculta una maquinaria de propaganda aceitada con recursos públicos.
El propio Turbay Paz comparte en sus cuentas cientos de comentarios positivos sobre su gestión. Sin embargo, ha pasado desapercibido que, entre esas voces de apoyo, hay numerosos contratistas sumados a esa ola de positivismo. La Silla Vacía y La Contratopedia han identificado a 24 contratistas que han elogiado al alcalde Turbay.
Los trinos de estos contratistas no parecen coordinados, pues son publicados en distintos momentos y reflejan el estilo individual de cada usuario. No obstante, todos replican el discurso oficial y el alcalde los retuitea en su cuenta de X. Lizzy Saer Daccarett, contratista de la Oficina de Participación Ciudadana, trina: “¡Alcalde, estamos muy felices con toda su habilidad de ejecución! Cartagena definitivamente avanza mucho. Y gracias por devolverle al cartagenero el amor por su ciudad. Necesitamos ese sentido de pertenencia”.
En un tono similar, Jovanny Bustos, contratista del Instituto de Patrimonio y Cultura, también ha elogiado al gobierno Turbay. Lisseth Reyes, contratista de Talento Humano de la Alcaldía, es otra voz de apoyo en redes.
Estos seguidores no solo resaltan el brillo del mandatario, sino que también responden con agresividad a los críticos de Turbay. Personas del círculo cercano del alcalde y sus aliados políticos también se suman a estas defensas. El concejal Carlos Barrios, por ejemplo, acusó a la organización Funcicar de perseguir políticamente al gobierno de Turbay por hacerle veeduría a su gestión y cuestionó al diario El Universal por publicar esas alertas.
Algunos contratistas, además de elogiar, defienden vehementemente al alcalde ante cualquier crítica. Tras un comentario del exalcalde Dau sobre las rutas de Transcaribe, Alexander Chico, contratista del Plan de Emergencia Social de Cartagena, respondió con dureza: “Si estuvieras en tus cabales y tuvieras cinco dedos de frente, no estuvieras opinando nada con respecto a la administración de turno. Tu cuarto de hora ya pasó. Recógete, viejo demente e inoperante”.
Para esta historia, La Silla Vacía y La Contratopedia contactaron a la Alcaldía de Cartagena, pero no recibieron respuesta. En este escenario, Turbay ha consolidado su narrativa de esplendor y grandeza para Cartagena. Lo ha hecho mediante una ejecución destacada y una millonaria inversión en comunicaciones, creando un entorno de conflictos de interés no declarados que afecta a periodistas y medios.
- También puede leer: ZONA DE CANDELA | El precio de la parcialidad para endulzar la gestión de Dumek Turbay
La estrategia de Dumek Turbay no solo se basa en las acciones visibles de su gobierno, sino también en una red de elogios pagados y defensas agresivas orquestadas por aquellos que dependen económicamente de su administración.
Esta situación plantea serias preguntas sobre la integridad de su gestión y la transparencia con la que se manejan los recursos públicos destinados a comunicaciones.
El uso de contratistas para inflar artificialmente su popularidad es una práctica que socava la confianza pública y distorsiona la percepción de su gobierno. La ausencia de respuesta por parte de la Alcaldía ante estos señalamientos solo incrementa las sospechas sobre un posible esquema de manipulación de la opinión pública.
Es fundamental que los cartageneros se mantengan vigilantes y cuestionen las narrativas que, aunque brillantes en apariencia, pueden estar construidas sobre cimientos de intereses personales y financieros. La grandeza de Cartagena no puede cimentarse en la manipulación y el elogio comprado; requiere transparencia, honestidad y un compromiso genuino con el bienestar de todos sus ciudadanos.



