En un controvertido fallo, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) confirmó en segunda instancia una sanción económica de $1.508.000.000 a los desarrolladores del proyecto inmobiliario Aquarela, ubicado a pocos metros del emblemático Castillo San Felipe de Barajas en Cartagena de Indias.
Las empresas Promotora Calle 47 S.A.S. y Plano Constructivo S.A.S. han sido señaladas como responsables de incumplimientos en materia de calidad, seguridad e idoneidad de los inmuebles adquiridos por los compradores, resultando en una multa de $696 millones para cada firma.
La sanción ha reavivado el debate sobre la relación entre el Estado y el sector privado en la construcción de grandes proyectos inmobiliarios. Mientras la SIC sostiene que la medida responde a numerosas quejas de compradores insatisfechos que han denunciado problemas en sus propiedades, los constructores ven en este fallo un ataque injustificado.
Desde Promotora Calle 47 S.A.S. y Plano Constructivo S.A.S., los desarrolladores de Aquarela han calificado la sanción como una «arremetida del Estado» que busca arrinconarlos. Según los voceros de la compañía, el proyecto cuenta con todas las licencias y permisos necesarios, y aseguran que esta acción es parte de una campaña más amplia para desacreditar y frenar el desarrollo urbanístico en la ciudad.
La polémica en torno a Aquarela no es nueva. Este proyecto ha sido objeto de críticas no solo por parte de compradores, sino también de organismos internacionales como la Unesco. Según los desarrolladores, el Estado colombiano, particularmente las autoridades de Cartagena de Indias, no han presentado el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) de la ciudad a la Unesco, lo que ha complicado aún más la situación.
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Los constructores afirman que la falta de este documento clave por parte de las autoridades locales ha llevado a una percepción errónea de la legalidad del proyecto, agravando las tensiones con la comunidad internacional y desencadenando sanciones como la impuesta por la SIC.
El conflicto pone en tela de juicio no solo la viabilidad de Aquarela, sino también la dinámica entre el sector privado y el Estado en la ejecución de proyectos inmobiliarios de gran envergadura en Colombia.
Mientras los constructores anuncian que tomarán medidas legales para revertir la sanción, la comunidad espera ansiosa una solución que garantice el cumplimiento de las normas sin frenar el desarrollo económico.
La resolución de este caso podría sentar un precedente importante para futuros proyectos en el país, donde la calidad y la legalidad deben ir de la mano para evitar conflictos de esta magnitud.



