El periodista Luis Carlos Pérez Carmona, en su columna: Transcaribe, entre la funcionalidad y los privilegios, publicada en diario El Universal, presenta un análisis crítico sobre la gestión del Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) en Cartagena, conocido como TransCaribe.
Su argumento central se centra en las deficiencias operativas y administrativas del sistema, así como en las dificultades estructurales que han llevado a un fracaso en la prestación de un servicio eficiente, rentable y sostenible para la ciudad. A continuación, desglosamos los puntos clave de su análisis:
- La visión original del proyecto y su desconexión con la realidad local
Pérez Carmona, destaca que los estudios de pre-factibilidad y las investigaciones que se llevaron a cabo para la creación de TransCaribe se alejaron de las realidades específicas de la ciudad. El proyecto, en lugar de ajustarse a las condiciones y necesidades, se construyó sobre un enfoque teórico que favoreció a un pequeño grupo de intereses privados, sin considerar adecuadamente la idiosincrasia local ni las dinámicas del transporte colectivo urbano. El columnista sugiere que esta desconexión con la realidad local predijo el rotundo fracaso del sistema, ya que no se basó en un análisis técnico adecuado de rutas, horarios, flota o demanda real de los usuarios.
- El modelo de concesión y los privilegios a operadores privados
Uno de los puntos más fuertes de la columna es la crítica a la concesión del servicio a operadores privados. Según el columnista, se estableció un modelo que privilegiaba a las empresas privadas a cambio de un servicio deficiente, en lugar de garantizar un sistema eficiente y autosostenible. Pérez Carmona considera que la falta de control y supervisión adecuada sobre las concesiones contribuyó al deterioro del servicio, que se ha vuelto inviable tanto para los usuarios como para los propios operadores.
- La necesidad de reestructuración administrativa y operativa
Resalta que la única forma de salvar el sistema TransCaribe es realizar una reestructuración profunda en los aspectos administrativos, técnicos y operativos. Esto incluye la modificación de los contratos con los operadores, la optimización de las rutas y el establecimiento de un sistema más eficiente de integración entre ellas. Pérez Carmona propone la sincronización de transbordos, el uso de tecnología avanzada para la gestión de pasajeros y un análisis detallado de las rutas y la capacidad de la flota. Además, sugiere que las rutas deben adaptarse a las zonas donde se concentran los pasajeros, en lugar de seguir el diseño actual, que no responde a la demanda real.
- La crisis del sistema y la proliferación del transporte informal
Una de las conclusiones más graves del análisis es que las condiciones operativas del sistema TransCaribe están deterioradas, lo que ha hecho casi imposible que se supere la crisis. Esto ha provocado el crecimiento del transporte informal, que actualmente transporta a un número significativo de pasajeros (450,000 diarios) y genera un impacto negativo tanto en los usuarios como en la ciudad en general. Advierte que esta situación no solo pone en peligro la viabilidad del sistema de transporte masivo, sino que también fomenta la informalidad, lo que agrava los problemas de movilidad en Cartagena.
- Recomendaciones para la mejora del sistema
El columnista sugiere una serie de medidas para mejorar el funcionamiento de TransCaribe, como la implementación de un estudio exhaustivo sobre el tránsito y el transporte en la ciudad, el uso de tecnología avanzada para la gestión del sistema, y la revisión de los contratos con los operadores para garantizar una mayor transparencia y eficacia en la prestación del servicio. Además, hace un llamado a las autoridades competentes y a los entes de control para que realicen un diagnóstico serio de la situación y tomen las decisiones necesarias para corregir los problemas estructurales del sistema.



