La universidad es un espacio social destinado a producir y compartir conocimiento, lo que la convierte en una institución fundamental para la formación de las juventudes. Quienes acceden a la educación superior son conscientes de que esta es uno de los caminos más efectivos para reducir la pobreza.
Por ello, es fundamental entender que la educación constituye la base del desarrollo sostenible de una nación en sus tres dimensiones: económica, social y ambiental. Debe considerarse un derecho fundamental, clave para el desarrollo individual y la reducción de las desigualdades.
En ese sentido, la Universidad de Sucre es una de las instituciones más valiosas del departamento y, por lo tanto, debe ser protegida de la intromisión de la politiquería y la corrupción, factores que han causado grandes estragos en distintos sectores.
A lo largo de los años, la Universidad de Sucre ha hecho un aporte significativo a la formación de ciudadanos preparados para contribuir al desarrollo de la región. Sin embargo, pese a que el departamento cumple 58 años de existencia en marzo de 2025, su nivel de subdesarrollo sigue siendo una deuda pendiente. Quienes sembraron la semilla para que esta nueva sección del país floreciera en tierra fértil no imaginaron que la politiquería y la corrupción serían los principales obstáculos para su avance. Por ello, no se puede permitir que la Universidad de Sucre se contamine con ese cáncer que todo lo corroe.
Ahora que se prepara la elección de un nuevo rector—quien reemplazará al Dr. Jaime de la Ossa tras dos periodos consecutivos en el cargo—es vital que el Consejo Superior actúe con transparencia y evite las negociaciones burocráticas que han marcado procesos anteriores.
En el pasado, un personaje ajeno a la universidad logró manipular al Consejo Superior con la estrategia de postularse a la rectoría para influir en la elección. Gracias a su maniobra, consiguió que su voto fuera clave en la designación del nuevo rector, quien quedó comprometido con sus intereses. Como parte del acuerdo, este individuo exigió el 70% de la burocracia universitaria y estableció el compromiso de ser el próximo rector o, en su defecto, recibir apoyo para una futura candidatura a la Cámara de Representantes.
La ciudadanía sucreña no puede permitir que este tipo de prácticas se repitan. La Universidad de Sucre es un patrimonio del departamento y debe ser resguardada de la politiquería. Para ello, es fundamental que la comunidad esté atenta a las decisiones del Consejo Superior, donde algunos miembros llevan más de 20 años enquistados en el poder, negociando votos a cambio de puestos. Aunque parezca increíble, la realidad supera la ficción. Investigue y se sorprenderá.



