Sobre esta ya casi eterna problemática del ejercicio libre y sin control de la prostitución, “con todos sus matices y melismas”, principalmente en el Centro Histórico de la Heroica Cartagena de Indias, se ha escrito y hablado más que suficiente. También nosotros lo hemos hecho en más de una ocasión. Y hoy, como antes, al ver que el más antiguo oficio de la humanidad sigue vigente y en crecimiento, escribimos solo “para desahogarnos”, para que, por lo menos, nos quede el consuelo de no haber sido indiferentes a este horrendo espectáculo que presencian todas las noches los turistas que no vienen a Cartagena en busca de prostitución, depravación ni drogas, sino atraídos por la ciudad del “brillo y del esplendor”, como la llama el alcalde, a pesar de todos estos problemas.
Ya hemos escrito que una de las primeras proclamas de Dumek Turbay al posesionarse como alcalde de Cartagena, el 1 de enero de 2024, hace poco más de un año, fue su compromiso de buscarle solución a la problemática del libre ejercicio de la prostitución, que han ejercido meretrices locales, del interior del país e incluso del país vecino, que hoy dicen son la mayoría. Esta situación se ha venido dando en la Plaza de los Coches por largo tiempo, pero lo más vergonzoso es que ocurre a unos 100 metros de su despacho en la Plaza de la Aduana.
Dumek, concejales y opinadores de la ciudad han hablado y siguen hablando de lo mismo de siempre: la creación de una zona de tolerancia en la ciudad, como la que existió en su momento y fue conocida como «Tesca», por el sector donde estaba ubicada, hasta que el exalcalde Juan C. Arango la clausuró para dar paso a la construcción del SENA de los “Cuatro Vientos”. Podríamos decir, aprovechando el tema de moda sobre el contrabando en Colombia, que esta zona de tolerancia sería una especie de “zona franca”, donde habría libertad para la práctica de este legal pero impúdico oficio. Aunque, a diferencia de las zonas industriales y comerciales, aquí sí habría que pagar “aranceles”, por lo regular, anticipados.
Hoy, después de tantos anuncios y promesas, “la putería” en el Centro Histórico de Cartagena –en la tan llamada “ciudad del brillo y del esplendor”– sigue más viva que nunca, en expansión y convertida en un veto para que las familias decentes de la ciudad puedan disfrutar de su propia vida nocturna.
Pero mientras Dumek, el alcalde, se desvive por su pasión –pavimentar todo lo que se le atraviese–, el gran problema social del ejercicio libre de la prostitución, el proxenetismo, la inducción de menores a la prostitución y el microtráfico en el Centro Histórico sigue creciendo, sin que haya atención ni soluciones a la vista.
Finalmente, como escribió y cantó Jairo Varela con su afamado Grupo Niche… en Cartagena, hasta ahora, con este “crecimiento de la putería” en el Centro Histórico y otros sitios de la ciudad, y la tan cacareada «Zona de Tolerancia» que han anunciado pero no se han atrevido a construir, simplemente “nos han pintado pajaritos en el aire”.



