El Sistema de Medios Públicos de Colombia, RTVC, bajo la dirección de Hollman Morris, ha sido objeto de críticas por su aparente transformación en una herramienta de propaganda gubernamental. Diversos medios han señalado que la programación de RTVC se ha alineado estrechamente con la agenda del presidente Gustavo Petro, desplazando contenidos culturales y educativos en favor de espacios informativos que exaltan la figura presidencial y sus políticas, raro no es, pues este era su afán en asumir la dirección del medio.
Además, se ha cuestionado la retransmisión de contenidos de cadenas como Russia Today (RT) y Telesur, conocidas por su sesgo hacia los gobiernos de Rusia y Venezuela, respectivamente. Esta práctica ha generado preocupación sobre un posible adoctrinamiento a través de los medios públicos, considerando que estas cadenas suelen presentar perspectivas alineadas con regímenes autoritarios.
La gestión de Morris también ha estado marcada por polémicas relacionadas con la organización de eventos culturales. Un ejemplo destacado es la cancelación de la presentación del artista puertorriqueño Residente en el «Concierto para la Esperanza» en Bogotá, tras revelarse que más de la mitad del presupuesto del evento sería destinado a él y su equipo, en un contexto de dificultades fiscales y crisis humanitaria en el país.
Estos hechos se suman a una serie de controversias que han acompañado la carrera de Hollman Morris, quien ya en su paso por Canal Capital enfrentó críticas por presunta censura y polarización informativa. Aunque es fundamental respetar la presunción de inocencia, la acumulación de señalamientos sugiere la necesidad de una reflexión profunda sobre el rumbo de los medios públicos en Colombia. Como reza el dicho: «cuando el río suena, piedras lleva»; en este caso, parece que el Amazonas arrastra una cantera entera.
Es imperativo que RTVC recupere su misión original de informar con objetividad y pluralidad, garantizando que los medios públicos sean un reflejo de la diversidad y riqueza cultural de Colombia, y no un simple altavoz de las narrativas oficiales.



