La reciente renuncia de Alexis Valerio Parías, alcalde de la Localidad Virgen y Turística de Cartagena, ha generado una serie de cuestionamientos en torno al proceso de selección de su reemplazo. Con la emisión del Decreto 739 de 2025, la Alcaldía ha establecido un procedimiento formal para llenar la vacante dejada por Parías, pero, ¿es este proceso lo suficientemente transparente y justo como para evitar el favoritismo y la corrupción? Este nuevo escenario abre una ventana a varios interrogantes que los cartageneros y los actores políticos deben tener en cuenta.
El Decreto 739 de 2025 establece que la Junta Administradora Local será la encargada de elaborar una terna de candidatos para la elección del nuevo alcalde local, la cual será enviada al Alcalde Mayor para su decisión final. Sin embargo, la composición de esta Junta y sus posibles intereses políticos pueden generar dudas sobre la equidad del proceso. ¿Está la Junta Administradora Local realmente compuesta de manera que garantice imparcialidad y no una selección influenciada por intereses particulares o alianzas políticas?
El proceso de postulación exige a los interesados presentar un formulario de inscripción, una hoja de vida con los soportes correspondientes y una fotocopia de la cédula de ciudadanía. Sin embargo, ¿Cómo se garantiza que los candidatos cumplan con los estándares establecidos sin que se presenten irregularidades en la documentación o la veracidad de la información proporcionada? La ausencia de una entidad de control externo que supervise este aspecto puede abrir la puerta a prácticas de favoritismo y manipulación en la selección de candidatos.
La intervención final del Alcalde Dumek Turbay en la selección del nuevo alcalde local es otro aspecto que genera preguntas. ¿Cómo se asegura que la decisión final no esté influenciada por la política partidista o intereses personales?
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El Decreto 739 de 2025 establece el marco legal para la selección del nuevo alcalde local, pero el éxito del proceso dependerá de cómo se implemente en la práctica. Las autoridades deben tomar medidas adicionales para garantizar que no se reproduzcan prácticas de favoritismo ni corrupción. Los ciudadanos de Cartagena tienen derecho a un proceso transparente, justo y participativo, y las autoridades deben estar preparadas para responder a estos cuestionamientos, reforzando la confianza en las instituciones públicas locales.



