Un virus silencioso pero altamente contagioso ha encendido las alarmas en las instituciones educativas del Valle del Cauca. El síndrome de manos, pies y boca está golpeando con fuerza los entornos escolares de Yumbo y Tuluá, donde más de 170 niños han resultado afectados en cuestión de días.
Este virus, que parece inofensivo a primera vista, se propaga como pólvora entre niños menores de cinco años, convirtiendo los salones de clase en verdaderos focos de contagio. Las autoridades han tenido que cerrar aulas completas y activar protocolos de desinfección en colegios públicos y privados.
“La situación es crítica. En Yumbo detectamos 13 casos sospechosos en tres instituciones, lo que nos obligó a cerrar temporalmente varias aulas”, afirmó con preocupación Olga Mariño, secretaria de Salud municipal.
El virus no discrimina: cualquier niño en edad preescolar o de primaria que comparta útiles, baños o mesas, puede ser portador o víctima. En Tuluá, al menos 10 colegios ya han confirmado contagios. Lo preocupante es que el virus puede estar presente antes de que aparezcan los síntomas, facilitando su expansión masiva en ambientes escolares cerrados.
“Lo que más nos inquieta es la velocidad de propagación. Este virus, aunque no suele ser mortal, puede causar brotes masivos en comunidades escolares si no se actúa con rapidez”, advirtió María Cristina Lesmes, secretaria de Salud del Valle.
Síntomas que los padres no deben ignorar
- Fiebre repentina
- Dolor de garganta
- Llagas en la boca
- Ampollas o sarpullido en palmas y plantas
- Pérdida de apetito
- Diarrea o malestar general
Los menores afectados deben ser aislados de inmediato, ya que el periodo de transmisión puede extenderse hasta 7 días después de que aparecen los síntomas.
¿Qué están haciendo las autoridades?
- Cierre preventivo de aulas afectadas
- Jornadas de limpieza y desinfección profunda
- Campañas educativas sobre higiene
- Seguimiento médico y aislamiento de los casos
Pero las medidas no bastarán si padres, docentes y cuidadores no toman conciencia del riesgo. La clave está en actuar a tiempo y evitar que el virus siga escalando de un colegio a otro.
Si no se contiene pronto, el brote podría alcanzar niveles regionales, afectando a otros municipios y saturando los centros médicos con menores infectados. El Valle del Cauca tiene hoy una carrera contra el tiempo.
Evitar la propagación empieza en casa y continúa en el aula. Los colegios deben ser lugares seguros, no centros de contagio.



