“…empresarios desleales disminuyen la cantidad, pero aumentan el precio, perjudicando al consumidor ya que les toca pagar más por menos cantidad…”
Los economistas del mundo siempre estaremos a la vanguardia para inventar terminologías neologisticas que muchas veces cuestan trabajo pronunciar y entender, precisamente para poder encerar el terror que emanan de cada una de ellas. Ahora, aunque no son nuevos, se han popularizado dos términos, Reduflación y Cheapflación, que de acuerdo como se miren pueden favorecer o desfavorecer al consumidor, ya que la idea es que le sirvan al empresarismo para que sigan vendiendo y ganando como es su real objetivo.
Siempre es bueno la memoría histórica, recordar el ex presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, es hacerle apología positiva al hombre que ayudó a la abolición de la esclavitud en dicho país, pero también lanzó frases subliminales que se patentaron en la historia para detener a los empresarios sin “alma ni Corazón”, al expresar: «…puedes engañar a todo el mundo algún tiempo…puedes engañar a algunos todo el tiempo…pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo…», y hoy, esas frases cobran vida, con la puesta en marcha de los términos macroeconómicos llamados Reduflación y Cheapflación.
La Reduflación y Cheapflación, no son fenómenos nuevos, ellos nacieron a finales del siglo XX y son prácticas que las empresas han utilizado durante años y es así como la reduflación, conocida coloquialmente como «shrinkflation», es una práctica que muchas veces es considerada legal a pesar que encierra cierta ilegalidad, ya que se trata de disminuir la cantidad o el tamaño de un producto manteniendo el mismo precio, pero empresarios desleales, disminuyen la cantidad, pero aumentan el precio, perjudicando al consumidor ya que les toca pagar más por menos cantidad.
Ejemplos pululan actualmente en centros comerciales, supermercados y tiendas de barrio, cuando al comprar un paquete de cuatro jabones y al abrir se observa que el tamaño no es el mismo, tal cual en las bolsas de leche de 900 gr., que pasó a 800 gr., pero con el precio de 900 gr., también se pueden observar en bebidas, refrescos, productos de limpieza, de higiene personal, alimentos en general, toallas, sabanas, almohadas, y pare de contar.
Mientras que la Cheapflación, es mucho más peligrosa, consiste en la sustitución de los materiales o ingredientes que conforman el producto por otros de menor valor y calidad, ante el asombro de los consumidores que adquieren un producto y se consume como si fuese el producto que se anuncia, como sucedió recientemente con la leche.
Los pocos empresarios que aplican esta modalidad, pueden convertirse en criminales, al engañar al consumidor de una manera descarada, ya que, por ejemplo, en vez de aceite de girasol, lo remplazan por aceite de canola con altos contenido de ácido erúcico, en las famosas pizzas remplazan el queso por grasas vegetales, que no es que sean dañinas para el ser humano, sino que algunas pueden tener un alto contenido de ácidos grasos u omega 6, que al cocinar e ingerir como alimento anexo a una pizza, se pueden descomponer en toxinas, causando posible inflamación, debilitando el sistema inmunitario y contribuyendo a enfermedades crónicas.
A ello también le agregamos cambios oscuros en productos donde se sustituyen ingredientes, por otros de menor calidad como pasa en jabones, detergentes, pastas dentales, mantequilla, mayonesa y lácteos, tales como lo detectado por El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), que retiró del mercado leche de las marcas “Aro” y “Medalla de Oro” de los estantes de supermercados colombianos tras detectar irregularidades en su composición que podrían constituir un peligro para la salud pública.
Normalmente las empresas tienen como objetivo principal la de generar ganancias y ser rentable, mirando siempre su sostenibilidad y el crecimiento en el contexto de su actividad y es así como los ingresos deben ser mayores que los gastos, sin embargo, son pocas las que se direccionan a implementar estas prácticas inadecuadas para mantenerse en el mercado
En Colombia, abrir un negocio no es tarea fácil, por ello vemos que casi un 70% de los nuevos tienden a desaparecer en menos de cuatro años y para evitar tal situación recurren a las variables macroeconómicas de Reduflación y Cheapflación.



