Es cierto: las Fiestas de Noviembre quedaron “buenas”, o al menos así lo celebran muchos. Hubo eventos para todos los gustos: unos gratuitos para “la perramenta”, otros con precios que solo unos cuantos podían pagar. Palcos por $400.000, puestos en el desfile náutico a $700.000 y zonas “VIP” que —según comentan— llegaron a costar $2,5 millones, incluso $5 millones, en los antiguos espacios de “las balleneras”.
Y, cómo no, los grandes ganadores de la temporada: los Araujo, dueños del Hotel Las Américas. En su Centro de Convenciones —levantado en terrenos que históricamente pertenecen a la Ciénaga de la Virgen— se celebraron las dos coronaciones: la del Reinado de la Independencia y la del Concurso Nacional de la Belleza.

Al alcalde Dumek Turbay lo vimos en redes sociales y televisión feliz, suelto, bailador y dicharachero, acompañado de Yamilito y su primo Lidio en casi todos los eventos del calendario festivo. Ahí estuvo: en el Bando, en los palcos, en el Desfile Náutico, en el “Bololó”, en “Salsa a la Plaza”, Siempre sonriente, con su disfraz de payaso novembrino, sombrerito “estilo Álvaro Uribe”, cubierto de maicena y “guapirriando” con los suyos. Y claro: para eso son las fiestas. Para el que no paga nada, la alegría está garantizada. Pero aquí comienza lo realmente preocupante: mientras el alcalde celebraba, el crimen avanzaba sin descanso.
Aquí, el verdadero “desfile”: el de la muerte.
Martes 11 de noviembre: desaparece Alberto Alex Jiménez, 45 años. Aún no se sabe nada de él.
Jueves 13: 10:00 p. m., Fredonia: sicarios asesinan a Manuel Enrique Suárez Ramos (32).
- 6:40 p. m., Torres de Bicentenario: asesinan de un disparo a Jhon Frank Pedroza Parra.
Viernes 14: Madrugada, Las Vegas (Nelson Mandela): sicarios matan a Doiler Blanco Ramos (36).
- Madrugada, Olaya Herrera, callejón Yañez: asesinan a Willy Alfredo Correa Paternina.
- 10:00 p. m., El Pozón, sector El Guarapero: sicarios matan a Wilfrido Cabarcas Chico (34).
Sábado 15: 10:40 p. m., Blas de Lezo: asesinan a Alexander Altamar Hernández (43), minutos antes de entrar a su turno en una discoteca.
Martes 18: 6:50 p. m., entrada a El Campestre: sicarios asesinan dentro de su carro al médico Giancarlo Gómez Arnedo (35).
Mientras el mandatario distrital bailaba bajo la lluvia de maicena, la ciudad ardía. La realidad no admite matices: este gobierno distrital está ponchado en seguridad, y lo está desde que comenzó. Cartagena no puede seguir acostumbrándose a una estadística diaria de muerte mientras su primera autoridad se dedica más a la tarima que al territorio.



