Mientras el Jefe de Estado se distrae con otros frentes, Sucre se hunde entre protestas, abandono estatal y obras inconclusas. El departamento vive uno de los momentos más críticos de los últimos años. Lo que muchos esperaban que fuera un periodo de transformación con la llegada del presidente Gustavo Petro, se ha convertido en un escenario de retrocesos, colapso vial, abandono institucional y explosión social. A pesar de tener los reflectores nacionales por figuras oriundas de la región, el avance prometido jamás llegó.
- El Golfo de Morrosquillo: de paraíso turístico a epicentro del caos
El Golfo de Morrosquillo, vitrina natural del país, continúa en el ojo del huracán. Primero, por los retrasos e incumplimientos en las obras del Aeropuerto Internacional del Golfo, cuya reapertura se aplazó del 26 de octubre al 25 de noviembre de 2025. La inconsistencia le costó el cargo al exdirector de la Aeronáutica Civil, José Henry Pinto, tras afectar el flujo turístico proyectado para la temporada de fin de año.
Con la visita del nuevo director de la Aerocivil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, se anunció la reanudación de operaciones aéreas, pero el daño ya estaba hecho.
- El peaje de la discordia: bloqueos, parálisis y una economía al borde
Las protestas contra la instalación del peaje en el kilómetro 9+627 entre Tolú y Coveñas mantienen en jaque al departamento. El movimiento “No al Peaje”, conformado por gremios y comunidades, advierte un golpe directo al turismo y a la economía del Golfo. El bloqueo afecta el tránsito entre Antioquia, Sucre y Bolívar, dejando semiparalizadas las rutas San Onofre–Tolú, Tolú–Sincelejo y Tolú–Coveñas.
- Puente La Caimanera: una bomba de tiempo sin reemplazo
La otra deuda del Gobierno Nacional con el Golfo es el deteriorado puente La Caimanera, que une a Tolú y Coveñas. Aunque la ANI afirma que se requieren 15 mil millones de pesos para reemplazar el viejo puente de 40 metros por uno de 60, nada está definido. Mientras tanto, el riesgo de colapso es inminente.
- La Mojana: tragedia eterna entre corrupción y desidia
El drama de Caregato sigue siendo el mayor símbolo del abandono. Miles de millones se han perdido entre la corrupción y la falta de soluciones reales. Los agricultores y ganaderos viven una calamidad progresiva, mientras la UNGRD evidencia ignorancia técnica y una actitud autosuficiente que agrava la crisis humanitaria.
- Vías inconclusas y sobrecostos: el otro infierno sucreño
Las protestas se multiplican por los atrasos y aparentes sobrecostos en obras viales como:
- San Marcos – Majagual: 10.7 km por 138 mil millones de pesos (¡13.800 millones por km!).
- Las Tablitas – San Marcos: demoras eternas y sobrecostos sin explicación.
Los bloqueos ya hacen parte de la rutina diaria: Sabanas de Mucacal, la doble calzada Sincelejo–Toluviejo, la vía Colosó–Toluviejo y hasta las carreteras donde se instalaron fotomultas sin señalización.
- Indígenas, arroceros y comunidades: todos protestan, nadie es escuchado
La inconformidad se extiende a todos los sectores:
- Minga indígena: bloqueos por disputas políticas internas.
- Arroceros: protestas por precios bajos y nulo apoyo nacional.
- Habitantes de zonas rurales: reclamos por agua, vías y abandono.
Sucre arde, pero la Nación parece mirar hacia otro lado. Mientras el país espera soluciones, el presidente Petro sigue en pugnas políticas y debates ajenos a las urgencias territoriales. En Sucre, las protestas continúan, los bloqueos crecen y las soluciones siguen sin aparecer.



