En tiempos donde Colombia clama por coherencia entre lo que se predica y lo que se practica, surge una voz que ha acompañado durante años a las familias desde el púlpito y que hoy decide dar un paso al frente para servir desde el Congreso de la República. No se trata de abandonar la fe, sino de llevar sus principios al escenario donde se toman las decisiones que afectan el presente y el futuro de nuestra nación.
Desde Barranquilla, tierra de carácter fuerte y esperanza firme, David Ricardo Reyes Castro ha entendido que el servicio no tiene límites cuando nace de la convicción profunda de trabajar por el bienestar común. Su propuesta como candidato al Senado, titulada “Familia, justicia social y nuevas oportunidades para Colombia”, no es una consigna vacía; es una plataforma construida sobre valores, fortalecimiento institucional y desarrollo productivo con sentido humano.
- Actualización institucional: justicia que respira y recursos que se cuidan
Colombia necesita instituciones sólidas y actualizadas. Por ello, una de sus prioridades será impulsar la actualización de la Ley de Víctimas, para que quienes han sufrido el flagelo de la violencia encuentren no solo reconocimiento, sino reparación efectiva y acompañamiento real.
Asimismo, promoverá el fortalecimiento del Estatuto Anticorrupción, convencido de que la transparencia no es un discurso, sino una práctica que se exige y se vigila. Sin reglas claras y sin control efectivo, no hay confianza ciudadana ni seguridad para la inversión y el empleo.
En cuanto a los recursos naturales, impulsará una Ley de Aguas que garantice acceso equitativo, sostenibilidad ambiental y equilibrio territorial. El agua no puede seguir siendo motivo de desigualdad; debe ser sinónimo de vida digna para todos, desde el campo hasta la ciudad.
- Familia, educación y defensa integral de la mujer
Desde su experiencia pastoral, David Reyes ha sido testigo directo de las luchas cotidianas de miles de hogares. Por ello, propone políticas públicas activas de defensa de la familia, entendida como núcleo fundamental de la sociedad, y de protección de la vida en todas sus etapas.
En materia educativa, plantea una reforma viable y eficiente, enfocada en calidad, pertinencia y valores. No se trata solo de ampliar cobertura, sino de formar ciudadanos con pensamiento crítico, principios sólidos y herramientas reales para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
Uno de los pilares de su agenda será aumentar el rigor normativo para proteger integralmente a la mujer. Colombia necesita avanzar hacia una protección efectiva frente a toda forma de violencia, así como promover oportunidades de desarrollo, autonomía económica y acompañamiento institucional real.
- Innovación, juventud y desarrollo productivo
El futuro del país está en manos de sus jóvenes. Por eso, su propuesta incluye fomentar la tecnología y la innovación como un derecho, cerrando brechas digitales que hoy limitan el acceso a oportunidades. Democratizar la innovación es abrir caminos a la creatividad, al emprendimiento y al crecimiento económico sostenible.
Además, impulsará la creación y fortalecimiento de centros de resocialización para personas con farmacodependencia, con enfoque integral que combine atención médica, acompañamiento psicológico, formación laboral y reintegración social. No se trata de señalar, sino de restaurar.
En el ámbito productivo, promoverá estrategias para fortalecer la competitividad juvenil, fomentando liderazgo con propósito y cultura de esfuerzo. El desarrollo no se impone: se construye formando ciudadanos preparados para aportar con ética y compromiso.
- Un llamado a la esperanza activa
“Del púlpito al Congreso” no es un simple eslogan. Es la decisión de trasladar el servicio, la vocación y los valores a un espacio donde se legisla, se debate y se construyen políticas públicas. Es entender que la fe también se expresa trabajando por leyes justas, instituciones fuertes y oportunidades reales.
David Ricardo Reyes Castro propone una Colombia donde la familia sea protegida, la mujer respetada, la juventud impulsada y la institucionalidad fortalecida. Una Colombia donde la justicia social no sea promesa, sino acción concreta.
Hoy las comunidades tienen la oportunidad de respaldar un liderazgo que combina convicción moral, compromiso social y visión de desarrollo. Porque cuando los valores se convierten en acción, el país avanza.



