En el corazón del barrio Las Gaviotas no solo avanza la construcción de un estadio; avanza una narrativa política que el gobernador de Bolívar, Yamil Arana, ha decidido escribir con concreto, grama sintética e iluminación moderna. La frase espontánea de un niño —“Gracias, gobernador”— terminó convirtiéndose en la síntesis más poderosa de una jornada que dejó claro que la gestión departamental hoy tiene acento cartagenero.
La visita del mandatario al nuevo Estadio de Softball de Las Gaviotas no fue un simple acto protocolario. Fue un mensaje político directo: la Gobernación no gobierna desde el escritorio, sino desde el territorio. En una ciudad históricamente golpeada por el rezago en infraestructura deportiva y social, la obra representa una señal inequívoca de presencia institucional.
El nuevo escenario, que beneficiará a sectores como Las Gaviotas, Chiquinquirá, Olaya y barrios aledaños, se perfila como uno de los complejos de béisbol menor más modernos del Caribe. La intervención contempla una transformación integral del campo, que hoy no cumple con estándares técnicos ni condiciones óptimas de seguridad.
Con una inversión cercana a los 12.493 millones de pesos —incluida la interventoría— y un área de intervención de 8.750 metros cuadrados, la obra ampliará su capacidad de 250 a 696 espectadores, un incremento del 278%, e incorporará graderías en segundo nivel, iluminación de última tecnología, drenajes especializados bajo norma NTC 4764, grama sintética, senderos peatonales y locales comerciales que aportarán sostenibilidad financiera al escenario.
Arana ha insistido en que su administración apuesta por el deporte como política pública estructural. Más de 11 escenarios deportivos en ejecución y la meta de superar los 25 al finalizar el cuatrienio evidencian que la estrategia no es aislada. Cartagena, particularmente, aparece como epicentro de esa inversión.
“Este será el mejor estadio del Caribe”, afirmó el gobernador durante la inspección, dejando claro que la apuesta no es mínima. Su mensaje también incluyó un llamado a la articulación con la Alcaldía y al respaldo del sector privado, enviando una señal de gobernanza colaborativa.
Entrenadores como Roberto Barboza, del club Grand Slam, estiman que entre 280 y 300 niños se beneficiarán directamente. Para la comunidad, la obra no solo amplía el aforo del estadio: amplía oportunidades. Ediles y líderes sociales coincidieron en que la presencia del gobernador y el seguimiento directo a la ejecución fortalecen la confianza institucional. La percepción que se consolida en el barrio es que el Gobierno departamental está respondiendo con hechos.
En el tablero político de Bolívar, el barrio Las Gaviotas se convierte en símbolo. La gestión del gobernador no solo se anuncia en boletines; se materializa en barrios populares de Cartagena, donde cada obra tiene un peso social evidente.
Mientras las máquinas continúan su trabajo y la estructura comienza a tomar forma, el mensaje es claro: la gestión del gobernador de Bolívar se ve, se siente y se construye en Cartagena. Y en Las Gaviotas, el jonrón ya empezó a celebrarse.




