Silverio Gómez Carmona se presenta como el arquitecto de una derecha moderna y productiva que busca rescatar a Colombia de lo que él denomina «el desastre anunciado». Su discurso político se aleja del centralismo bogotano para hablar desde la provincia productiva.
Tolimense, orgulloso de sus raíces y convencido de que la provincia representa el verdadero motor productivo del país, sostiene que Colombia no necesita más improvisación ni discursos grandilocuentes. A su juicio, el progreso no se decreta; se construye con trabajo constante, reglas claras y disciplina en el manejo de los recursos públicos.
Economista de la Universidad Nacional de Colombia y con experiencia en el ejercicio periodístico bajo la orientación de figuras influyentes del debate nacional como Álvaro Gómez Hurtado y Hernando Enrique Santos Castillo; su trayectoria le ha dejado dos convicciones que hoy considera innegociables: el Estado debe actuar con responsabilidad frente al uso de los recursos públicos y el poder debe estar sometido a vigilancia independiente.
Su paso por el Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación le permitió conocer desde dentro la estructura presupuestal del país. Allí observó cómo, en múltiples ocasiones, el gasto público se expande sin un análisis profundo de sostenibilidad. Esa experiencia marcó su principal bandera política: disciplina fiscal acompañada de una reforma administrativa estructural.
Gómez Carmona ha sido enfático en señalar que no respaldará aumentos de impuestos sin que exista previamente un plan claro de recorte y racionalización del gasto. Considera que el país no puede seguir incrementando la carga tributaria al sector productivo mientras mantiene entidades duplicadas, programas sin medición de impacto y esquemas contractuales que se convierten en cargas permanentes sin evaluación rigurosa.
La reforma administrativa que propone no busca debilitar al Estado, sino hacerlo más eficiente. Implica revisar funciones institucionales, rediseñar programas ineficaces y establecer criterios de evaluación permanentes. En su visión, la confianza inversionista no depende de discursos, sino de estabilidad normativa y previsibilidad tributaria. Empresarios, emprendedores y pequeñas y medianas empresas (a quienes dice conocer de primera mano) requieren reglas claras para planear inversiones y generar empleo. El Estado, sostiene, debe convertirse en aliado del que produce, no en su principal obstáculo.
El candidato al Senado por Oxigeno, Gómez Carmona sitúa al campo en el centro de su propuesta. Reconoce que, pese a su relevancia, el sector rural continúa enfrentando crédito costoso, informalidad laboral y limitaciones en infraestructura.
Entre sus propuestas destaca la creación de líneas de crédito accesibles y oportunas para pequeños agricultores, priorizando proyectos que impulsen productividad y asociatividad. La meta es evitar que el campesino dependa de intermediarios financieros que encarecen su actividad antes de la cosecha. Asimismo, plantea que la vivienda rural debe ser una política constante y no una iniciativa esporádica. Pero su apuesta va más allá de la financiación: pone el foco en la formalización laboral campesina. Considera que dignificar el trabajo rural exige garantizar acceso a seguridad social, capacitación técnica y mecanismos que faciliten la transición hacia la formalidad.
En su planteamiento, un campo productivo no se mide únicamente por su volumen de exportaciones, sino por la calidad de vida de quienes lo trabajan. Además, propone incentivar el retorno de profesionales y empresarios al entorno rural, impulsando la agroindustria, la innovación agrícola y la tecnificación del sector con talento joven.
Otro eje central de su agenda es el empleo juvenil. Gómez Carmona identifica una contradicción estructural: el mercado laboral exige experiencia, pero no genera suficientes oportunidades para adquirirla. Esta situación, afirma, frustra proyectos de vida y limita la movilidad social. Para enfrentar este desafío, propone incentivos directos a las empresas que contraten jóvenes profesionales y técnicos. Una de las medidas sería el apoyo parcial del Estado en el pago de la seguridad social durante los primeros meses de vinculación, reduciendo el costo inicial para el empleador.
Adicionalmente, plantea un modelo de “educación por impuestos”, mediante el cual las empresas puedan destinar parte de sus obligaciones tributarias a programas certificados de formación técnica y empresarial para jóvenes. Con ello se busca crear un círculo virtuoso entre formación, productividad y empleo formal. Su experiencia como docente universitario le ha permitido conocer el talento que se forma en las aulas colombianas. Desde esa perspectiva, insiste en que el país no puede permitirse desperdiciar ese capital humano por falta de articulación entre el sistema educativo y el sector productivo.
Silverio Gómez Carmona ha expresado que aspira a ser recordado como un dirigente que defendió la responsabilidad fiscal cuando resultaba impopular, que impulsó el fortalecimiento del campo cuando no estaba en el centro del debate y que abrió oportunidades laborales para una generación que demanda soluciones concretas. Autor del libro “2022-2026: El Desastre anunciado del ultimo Aureliano “promete llegar a proponer un revolcón total en el congreso.
Su propuesta se resume en una idea de equilibrio: crecer con disciplina, producir con dignidad y emplear con justicia. En un país que debate el rumbo de su economía y la eficacia de sus instituciones, su planteamiento insiste en que las transformaciones duraderas requieren coherencia, sostenibilidad y sentido común.
1. La Ofensiva contra el «Estado Derrochador»
Su postura fiscal no es solo contable, es una declaración de guerra a la ineficiencia. Políticamente, su mensaje es claro: «No hay derecho a pedir más impuestos a quien trabaja, mientras el Estado malgasta en burocracia duplicada».
- El Enemigo Político: El gasto público sin retorno y la «captura» del Estado por intereses particulares.
- La Promesa: Una poda administrativa radical. No es austeridad por castigo, es justicia con el contribuyente.
2. El Campo: La Trinchera de la Soberanía Real
Al situar al campo en el centro, Silverio le arrebata la bandera de la ruralidad a la izquierda asistencialista. Su enfoque es el Capitalismo Agrario Popular:
- Transformar al campesino de «sujeto de subsidios» a «empresario del campo».
- Propuesta de Choque: Crédito directo eliminando las «roscas» de intermediación y seguridad social rural como derecho, no como promesa electoral.
3. El Pacto Intergeneracional: Empleo sin Retórica
Para los jóvenes, Gómez Carmona ofrece una vía rápida hacia la autonomía, no una dependencia del Estado. Su propuesta de «Educación por Impuestos» es políticamente disruptiva porque vincula directamente al sector privado con la solución social, quitándole al Estado el monopolio de la formación.
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La Narrativa: «Experiencia por Oportunidad». El Estado deja de ser un obstáculo (costos de seguridad social) para ser un puente.
Es un crítico frontal del actual modelo de gobierno. Su propuesta busca ser el «antídoto» técnico a lo que él considera una improvisación ideológica. Su capital político reside en la mezcla de rigor académico (U. Nacional) y herencia política de orden (Álvaro Gómez Hurtado).
En resumen: Silverio Gómez Carmona busca representar el «sentido común radical». Un político que entiende que sin orden fiscal no hay inversión, y sin campo productivo no hay nación posible.



