La ya compleja situación financiera del Hospital Universitario de Sincelejo suma un nuevo episodio de incertidumbre tras la difusión de un audio enviado de forma anónima a un portal regional. En la grabación se escucharía, presuntamente, al gerente de la institución, Ezequiel Díaz, refiriéndose a decisiones administrativas relacionadas con el pago a distintas sedes.
Aunque la autenticidad del audio no ha sido confirmada oficialmente, en el contenido divulgado el directivo aparentemente plantea la posibilidad de suspender pagos a algunas dependencias con el fin de cumplir compromisos económicos con otras. De ser veraz, la conversación reflejaría el nivel crítico de liquidez que atraviesa el hospital, marcado en los últimos meses por retrasos en obligaciones contractuales, tensiones laborales y dificultades presupuestales.
Sin embargo, más allá del delicado contexto financiero, la mayor inquietud pública se concentra en una frase que circula ampliamente en redes sociales: “después miramos cómo buscamos otro mes, calladito, pero para nosotros”. La expresión, aislada o no de su contexto completo, ha abierto un debate que exige explicaciones claras y oportunas.
El contenido del audio plantea preguntas concretas:
- ¿Cuál es el contexto real de la conversación?
- ¿A qué hace referencia la expresión “para nosotros”?
- ¿Se trata de una estrategia administrativa legítima para manejar la crisis de caja o de una actuación que podría interpretarse como opaca?
- ¿Quién es la doctora Karina mencionada en la grabación y cuál es su rol en las decisiones aludidas?
En una institución pública que presta servicios a miles de usuarios de Sincelejo y de otros municipios de Sucre, estas dudas no pueden quedar en el terreno de la especulación. Cada determinación financiera impacta directamente la estabilidad del personal médico y asistencial, así como la continuidad y calidad de la atención en salud.
El Hospital Universitario de Sincelejo ha sido objeto de reiterados señalamientos por su situación económica asfixiante. Los retrasos en pagos a proveedores, las dificultades para cumplir obligaciones contractuales y los reclamos del talento humano han configurado un panorama de alta vulnerabilidad institucional.
Si el audio corresponde efectivamente a una conversación interna del gerente, podría evidenciar una priorización selectiva de pagos para atender compromisos inmediatos y ganar margen de maniobra. Si bien la reprogramación de obligaciones es una práctica habitual en escenarios de crisis, el lenguaje atribuido al directivo y la mención a actuar “calladito” generan suspicacias que demandan una aclaración pública detallada.
En este contexto, se hace necesario un pronunciamiento oficial de Ezequiel Díaz que precise el alcance del audio, explique las decisiones adoptadas y exponga con cifras verificables el estado actual de las finanzas del hospital. Cuando se administran recursos públicos y se gestiona un servicio esencial, la transparencia no es optativa: es un deber legal y ético.
De igual forma, corresponde a los organismos de control —la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la Nación— evaluar si existen méritos para iniciar indagaciones que permitan establecer con claridad si hubo o no irregularidades en la administración.
La sostenibilidad del Hospital Universitario de Sincelejo es un asunto de interés público. En medio de una crisis hospitalaria, el silencio institucional no contribuye a la estabilidad; por el contrario, profundiza la desconfianza. La comunidad espera explicaciones concretas, datos verificables y decisiones que garanticen la continuidad del servicio y la correcta administración de los recursos.



