La racha de homicidios en Sincelejo era aterradora. La sangre y la muerte se habían convertido en parte del paisaje de la ciudad, en una época marcada por el terror.
En julio de 2023, bajo la administración del entonces alcalde Andrés Gómez Martínez, 15 hogares sucreños lloraron a sus seres queridos en un solo mes. No fue el único periodo de dolor, pero sí uno que dejó una huella imborrable.
Ese miedo, inherente a la inseguridad, golpeó una economía sincelejana ya de por sí deteriorada, además del profundo daño moral a una ciudadanía que nunca se sintió protegida. Aun así, Gómez Martínez tuvo la osadía de ofrecer conferencias nacionales sobre sus “logros” en seguridad. ¡Por Dios! Se necesita una desconexión total de la realidad para hacer algo así. Fueron cuatro años de derramamiento de sangre sin acciones efectivas ni resultados visibles.
Con la llegada del nuevo alcalde, Yahir Acuña, la historia comenzó a cambiar. Desde el inicio de su mandato, mostró una verdadera obsesión por la seguridad, convirtiéndola en la bandera de su administración. A diferencia de sus antecesores, ha entregado resultados tangibles e incuestionables.
El punto más alto se alcanzó en julio de 2025, con cero homicidios en la ciudad, una tendencia positiva que ya venía desde 2024, año en el que Sincelejo logró reducir los homicidios en un 64,7%. Para Acuña, la razón de ser es la vida, y ha trabajado para preservarla junto con la tranquilidad de los sincelejanos.
Mientras el resto del departamento de Sucre continúa afectado por la violencia, la pregunta es inevitable: ¿se necesitará a Acuña no solo como alcalde, sino como futuro gobernador?

Mantener las cifras bajas de homicidios en Sincelejo es la meta, y lo está logrando. Pero para sostener este avance, la ciudadanía debe comprometerse a “casarse” con este propósito.
El trabajo conjunto con la Infantería de Marina, la Fiscalía, la Policía y otros entes ha sido clave para alcanzar estos logros. La estrategia de seguridad de Acuña se basa en «fortalecer el tejido social, atender las dinámicas comunitarias e intervenir directamente en los hogares con mensajes de valores, programas educativos y estrategias de reencuentro ciudadano.»
Este modelo, además de efectivo, es exportable: el mundo necesita que sus ciudadanos se reencuentren. No es solo discurso, son cifras, y las cifras muestran resultados. Hoy, Sincelejo, capital del departamento de Sucre, es una ciudad segura y un modelo de seguridad integral para otros territorios, como lo plantea Yahir Acuña en su libro del mismo título.
«fortalecer el tejido social, atender las dinámicas comunitarias e intervenir directamente en los hogares con mensajes de valores, programas educativos y estrategias de reencuentro ciudadano.»



