La política bolivarense entró en combustión abierta. No es metáfora: huele a pólvora, a alcantarilla reventada y a guerra interna. En pleno año electoral, uno de los apellidos más pesados del Caribe colombiano quedó expuesto en una pelea sin retorno, donde ya no se cruzan indirectas sino acusaciones frontales, cifras explosivas y silencios que pesan más que cualquier comunicado.
El estallido vino desde adentro. José Félix García Turbay, diputado de la Asamblea de Bolívar y primo hermano del alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, decidió prender el ventilador en público y sin anestesia. Desde su curul, con discurso medido pero filo afilado, apuntó directamente contra Dumek Turbay por las obras inconclusas del alcantarillado de El Carmen de Bolívar, ejecutadas durante su paso por la Gobernación. La cifra lanzada no fue menor ni casual: 93 mil millones de pesos “esfumados”, una bomba lanzada a semanas de que arranque la batalla por los votos.
No fue un exabrupto ni una salida emocional. Fue un misil calculado. José Félix habló de plata perdida, de tubos enterrados que no sirven y de un pueblo condenado a convivir con aguas negras, pero llevó el señalamiento a otro nivel: el de la vergüenza pública. El alcantarillado dejó de ser una obra fallida para convertirse, en su relato, en símbolo de abandono, descomposición y fracaso político.
La frase que terminó de incendiar la escena cayó como napalm electoral: “¿Con qué cara van a pedir votos en El Carmen?” Desde ese momento, el video se regó como gasolina en redes sociales y medios digitales. Cada reproducción fue una chispa más. Y mientras el escándalo crecía, desde el Palacio de la Aduana no llegó ni una sílaba. Silencio absoluto. En política, el silencio no es neutral: es una decisión.
Pero el fuego no se quedó en el primo alcalde. La implosión es familiar y profunda. José Félix también rompió con su propio hermano, Lidio García Turbay, presidente del Senado y uno de los barones históricos del liberalismo, hoy jugándose su permanencia en el Congreso. No hay respaldo, no hay tarima compartida, no hay foto de unidad. Al contrario: el diputado se fue a otra orilla y anunció su apoyo a Yirley Vargas, reconfigurando el tablero y dejando claro que en la casa Turbay ya no hay jefe ni libreto común.
Como si el escenario no estuviera lo suficientemente caliente, la diputada Karen Cure decidió echarle combustible puro al incendio. Sin rodeos ni eufemismos, calificó al alcalde Dumek Turbay —según registros en video que ya son virales— de “ratero y corrupto”, señalamientos que, aunque no constituyen fallo judicial, elevaron el escándalo a un nivel tóxico y nacional.
Así, lo que empezó como una discusión por un alcantarillado inconcluso terminó convertido en una guerra política familiar, con primos enfrentados, hermanos distanciados, acusaciones cruzadas, cifras multimillonarias flotando en el aire y una campaña al Congreso que ya se libra sin piedad.
“La única manera de que se vincule a Dumek Turbay como verdadero responsable de la tragedia del alcantarillado de El Carmen de Bolívar es a través de pruebas. Y esas pruebas ya fueron presentadas por mí en esta Asamblea: cheques, giros a cuentas de particulares y documentos que comprometen el manejo de los recursos. No sé qué más requieren las fiscalías delegadas ante la Corte Suprema para actuar. Estamos hablando de 93 mil millones de pesos que se esfumaron, mientras hoy tenemos a una población sumida en el atraso, la indignidad y la angustia. El ‘legado’ que quedó es un municipio abandonado, convertido en un problema sanitario permanente, un territorio que literalmente huele a mierda. Esto, en algún momento, va a explotar. Esto no quedará así. Vamos a promover protestas sociales hasta que la Fiscalía actúe, porque lo que hoy vemos es una institucionalidad profundamente deteriorada y corrompida por dentro”, dijo el diputado José Félix García Turbay, en sesión de la Asamblea de Bolívar.
«Veo una actitud pasiva de los entes de control, porque están en manos de sinvergüenzas que tienen participación en esto. Ninguno se pronuncia. Todos están callados. No existe ningún control, para que esto salga a la luz pública con la verdad. Seguiré adelante, para que algún día se sepa la verdad de quiénes fueron los verdaderos actores de este atraco que, se le hizo a mi pueblo. ¿A quién hay que dirigirse para que esta anomalía se corrija, para que haya pulcritud, para que haya respeto, por la ciudadanía que acompaña los procesos políticos, para que vayan a administrar los recursos que son de la gente?», recalcó.
En año electoral, como bien saben los viejos zorros de la política, no hay apellido ni linaje que resista cuando el hedor de las obras mal hechas emerge y se vuelve inocultable. En el llamado «Bloque de poder familiar» las aguas negras ya no solo corren por las calles y los barrios olvidados: hoy atraviesan sin pudor el centro mismo del poder. El fuego está encendido, las lealtades crujen y la guerra interna dejó de ser un rumor para convertirse en un hecho político. Esto no es el desenlace: es apenas el primer capítulo del incendio.




