El terremoto ocurrió horas después de otro movimiento telúrico de magnitud 5,8 y un día después de un potente sismo de 6,9 que dejó varios heridos. Millones de personas permanecen bajo alerta por el riesgo de inundaciones y deslizamientos.
Japón volvió a estremecerse este viernes con un terremoto de magnitud 5,6 registrado en la prefectura de Yamanashi, muy cerca del emblemático monte Fuji, en medio de una compleja situación marcada por la actividad sísmica y la inminente llegada simultánea de dos tormentas tropicales.
De acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón, el movimiento telúrico tuvo su epicentro a unos 20 kilómetros de profundidad, en la región de los Cinco Lagos del Fuji, una de las zonas turísticas más visitadas del país.
El sismo alcanzó una intensidad de nivel 6 en la escala sísmica japonesa —que mide la fuerza con la que se perciben los movimientos en la superficie— en la localidad de Fujikawaguchiko, aunque las autoridades descartaron la posibilidad de un tsunami.
Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales ni daños materiales de consideración. Sin embargo, el nuevo movimiento mantiene en alerta a las autoridades debido a la seguidilla de eventos sísmicos registrados en las últimas 48 horas.
El terremoto de este viernes ocurrió apenas horas después de otro movimiento de magnitud 5,8, que sacudió el este del país y fue percibido con fuerza en Tokio. La situación se agrava porque el jueves un potente sismo de magnitud 6,9 afectó el norte de Japón, dejando al menos diez personas heridas y obligando a reforzar los protocolos de emergencia.
La sucesión de temblores mantiene bajo vigilancia a los organismos de gestión del riesgo, que monitorean posibles réplicas en distintas regiones del archipiélago.
- Alerta por dos tormentas tropicales
Como si la actividad sísmica no fuera suficiente, Japón se prepara para enfrentar este sábado la llegada simultánea de las tormentas tropicales Higos y Mekkhala, un fenómeno poco habitual que podría provocar lluvias torrenciales, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.
Ante este panorama, las autoridades japonesas emitieron órdenes de evacuación para cerca de dos millones de personas que habitan en zonas consideradas de alto riesgo.
Los organismos de emergencia han pedido a la población mantenerse informada y seguir estrictamente las recomendaciones oficiales mientras avanzan los sistemas meteorológicos.
Japón está ubicado sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Debido a esta condición geológica, el país registra miles de movimientos telúricos cada año y ha desarrollado algunas de las normas de construcción antisísmica más estrictas del mundo.
Aun así, la combinación de fuertes terremotos y fenómenos meteorológicos extremos representa un desafío adicional para las autoridades, que mantienen desplegados sus sistemas de monitoreo y respuesta ante cualquier cambio en la situación.



