Un nuevo golpe de alto calibre al narcotráfico internacional fue asestado este lunes por Estados Unidos y Colombia, tras la interdicción de un narcosubmarino que transportaba más de 9 toneladas de cocaína en aguas internacionales. El operativo conjunto dejó cuatro personas capturadas y una carga ilegal valorada en aproximadamente 441 millones de dólares, según confirmaron autoridades estadounidenses.
La operación fue anunciada por el Departamento de Estado de EE. UU., que detalló que la acción se desarrolló con el apoyo directo de las fuerzas armadas colombianas, como parte de los mecanismos de cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico marítimo. Tras la incautación, la droga fue destruida, conforme a los protocolos internacionales.
Aunque las autoridades no revelaron el punto exacto de la interdicción, precisaron que ocurrió fuera de aguas jurisdiccionales, un escenario frecuente en este tipo de operaciones transnacionales. Los cuatro tripulantes del artefacto semisumergible quedaron bajo custodia y serán procesados judicialmente, aunque hasta el momento no se ha informado su nacionalidad ni el país que asumirá el juzgamiento.
El decomiso se produce apenas una semana después de la visita oficial del presidente colombiano, Gustavo Petro, a la Casa Blanca, donde sostuvo una reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump. El encuentro tuvo como objetivo principal desescalar tensiones diplomáticas recientes y reforzar la cooperación bilateral, especialmente en materia de seguridad y lucha contra las drogas.
Desde agosto de 2025, Estados Unidos ha endurecido su estrategia contra el narcotráfico marítimo mediante la operación “Lanza del Sur”, que ha incluido acciones letales contra embarcaciones sospechosas tanto en el Pacífico como en el Caribe. De acuerdo con cifras oficiales, estos operativos han dejado más de 115 personas muertas, generando cuestionamientos por el uso de la fuerza.
En contraste, la operación conjunta con Colombia culminó con capturas y decomiso, sin víctimas fatales, marcando una diferencia significativa en la forma de ejecutar acciones antidrogas dentro de esquemas de cooperación bilateral.
El uso de narcosubmarinos —cada vez más sofisticados y con mayor capacidad de carga— continúa siendo uno de los mayores desafíos para las autoridades internacionales, evidenciando tanto la resiliencia de las redes criminales como la importancia estratégica de la cooperación entre Estados para frenar el tráfico de drogas a gran escala.



