El primer balance del Ministerio de Cultura revela afectaciones en 40 Bienes de Interés Cultural, 12 centros históricos y decenas de iglesias. El terremoto también golpeó el Paisaje Cultural Cafetero y ocho manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto en Colombia, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, no solo dejó una profunda emergencia humanitaria y graves daños en viviendas e infraestructura. El sismo también golpeó de manera significativa el patrimonio cultural de la Nación, poniendo en riesgo edificaciones, centros históricos, templos, tradiciones y espacios que hacen parte de la memoria colectiva del país.
El Ministerio de las Culturas presentó este viernes el primer inventario oficial de afectaciones sobre los Bienes de Interés Cultural de ámbito nacional y advirtió que la dimensión del daño podría aumentar a medida que avancen las evaluaciones técnicas.
De acuerdo con el reporte, se identificaron 40 Bienes de Interés Cultural con algún nivel de afectación en Antioquia, Cauca, Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. Del total, 22 presentan afectación alta, 13 afectación media y cinco afectación baja.
La distribución evidencia la gravedad del impacto: más de la mitad de los bienes declarados afectados presentan daños de alta severidad.
- 12 centros históricos también resultaron afectados
El terremoto alcanzó algunos de los conjuntos urbanos más representativos de la historia arquitectónica de Colombia. El Ministerio identificó afectaciones en 12 de los 15 centros históricos ubicados dentro del área de impacto, entre ellos:
- Centro Histórico de Abejorral, Antioquia.
- Conjunto de la Plaza Principal de Jardín, Antioquia.
- Centro Histórico de Jericó, Antioquia.
- Sector Antiguo de Santa Fe de Antioquia.
- Sector Antiguo de Popayán, Cauca.
- Conjunto de Inmuebles de Arquitectura Republicana del Centro de Manizales.
- Conjunto Urbano de Aguadas, Caldas.
- Conjunto Urbano de Salamina, Caldas.
- Sector Antiguo de Buga, Valle del Cauca.
- Sector Antiguo de Cali, Valle del Cauca.
- Sector Antiguo de Cartago, Valle del Cauca.
- Sector Antiguo de El Cerrito, Valle del Cauca.
La afectación de estos lugares representa un desafío adicional para las autoridades, debido a que cualquier intervención debe garantizar la protección de los valores históricos, arquitectónicos y culturales de los inmuebles.
- Decenas de iglesias y espacios religiosos quedaron afectados
El impacto también alcanzó de manera importante el patrimonio religioso. El Ministerio identificó 84 bienes muebles e inmuebles con valores patrimoniales que no cuentan con declaratoria oficial, de los cuales 39 corresponden a espacios religiosos afectados.
Entre los territorios donde se reportaron daños en templos e iglesias están Antioquia, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca. La situación plantea un reto urgente para las autoridades, comunidades religiosas y expertos encargados de determinar cuáles estructuras requieren intervenciones de emergencia, estabilización, restauración o reconstrucción.
- El Paisaje Cultural Cafetero, otro patrimonio en riesgo
Uno de los mayores focos de preocupación es el Paisaje Cultural Cafetero, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO y como Patrimonio Cultural de la Nación. Según el balance presentado por el Ministerio, la emergencia provocó daños graves en más del 60% de los centros urbanos vinculados al área afectada, además de colapsos de viviendas, vías bloqueadas y cortes de servicios básicos en sectores rurales.
En las zonas más cercanas al epicentro, como Sevilla, El Cairo y El Águila, se reportaron afectaciones que pueden alcanzar hasta el 80% en algunos lugares. La magnitud de los daños amenaza no solo la infraestructura física de estos territorios, sino también las dinámicas sociales, económicas y culturales que sustentan este paisaje reconocido internacionalmente.
- El terremoto también golpeó el patrimonio inmaterial
La emergencia no se limitó a edificaciones y espacios físicos. El Ministerio también identificó afectaciones sobre ocho manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial, entre ellas:
- Portadores de Viche.
- Tradición de las macetas de alfeñique de Cali.
- Gualíes, alabaos y levantamientos de tumbas.
- Saberes asociados a la partería afro del Pacífico.
- Complejo musical-dancístico de la salsa caleña.
- Cocinas tradicionales y conocimientos asociados a la pesca artesanal en el río Magdalena.
- Carnaval de Riosucio, Caldas.
- Red de profesionales vinculada a los procesos de salvaguardia y recuperación del patrimonio.
Este componente evidencia que la reconstrucción tras el terremoto deberá ir mucho más allá de levantar edificaciones: también será necesario preservar conocimientos, tradiciones, prácticas comunitarias y expresiones culturales que podrían verse debilitadas por la emergencia.
- MinCultura prepara plan de reconstrucción del patrimonio
Ante la dimensión de las afectaciones, el Ministerio de las Culturas anunció que trabaja en la consolidación de una Red de Profesionales y una metodología de intervención para orientar la reparación y reconstrucción de los sitios afectados. Además, la Dirección de Patrimonio y Memoria prepara una resolución para agilizar las intervenciones bajo la modalidad de reparación locativa, con el propósito de facilitar las actuaciones necesarias en los inmuebles afectados.
La estrategia busca avanzar inicialmente en la atención de los daños más urgentes y posteriormente definir las intervenciones que requiera cada inmueble, teniendo en cuenta sus características y valores patrimoniales.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, expresó su solidaridad con las víctimas del terremoto y con las comunidades, artistas, artesanos y creadores afectados. La funcionaria destacó la solidaridad nacional e internacional frente a la tragedia y advirtió sobre el enorme desafío que comienza una vez superada la fase inicial de emergencia: la reconstrucción.
El nuevo inventario deja claro que el terremoto del 10 de agosto también sacudió una parte esencial de la identidad colombiana. La recuperación de viviendas, carreteras y servicios será prioritaria, pero junto a ella se abre otro desafío: evitar que iglesias, centros históricos, paisajes culturales y tradiciones que representan siglos de memoria desaparezcan bajo los efectos de la tragedia.



