El Reino Unido se prepara para la «mayor operación policial y de protección» de su historia con motivo del entierro de la reina Isabel II, primer funeral de Estado en casi 60 años.
El histórico funeral requerirá un gran despliegue de medidas de seguridad ante la asistencia de cientos de dignatarios mundiales entre ellos el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
El féretro se expondrá durante cuatro días en el edificio Westminster Hall, el más antiguo del Parlamento británico, tras una procesión por las calles de la capital y se espera que la ceremonia se celebre en la Abadía de Westminster, en el corazón de la capital, el 19 de septiembre.
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El plan policial sería más visible en torno a Westminster, donde se halla el Parlamento, la Abadía y el palacio de Buckingham.
Numerosos atentados terroristas han golpeado el Reino Unido en la última década, incluida una serie de ataques perpetrados por yihadistas en Londres, Mánchester y otras ciudades.



