La magia de Cartagena de Indias volvió a cautivar a Colombia y al mundo. En el inicio de la Semana Santa 2026, miles de visitantes vivieron una experiencia inolvidable durante el tradicional Lucernario de Oración, un evento que convierte el Centro Histórico en un espectáculo de luz, fe y patrimonio.
Las calles coloniales, iluminadas por cientos de cirios, ofrecieron una postal única: una procesión que recorrió desde la Plaza Fernández de Madrid hasta la icónica Plaza de la Proclamación, en medio de música, tradición y una atmósfera que mezcla lo espiritual con lo cultural.
Cartagena no solo ofrece sol y playa. Durante la Semana Santa, la ciudad se transforma en un destino de experiencias auténticas, donde turistas nacionales e internacionales pueden recorrer templos históricos, participar en procesiones y sumergirse en una tradición viva que conecta historia, arte y espiritualidad.
El Lucernario se ha convertido en uno de los mayores atractivos del turismo religioso, gracias a su capacidad de integrar cultura local, música en vivo y escenarios patrimoniales únicos en América Latina.
Uno de los momentos más impactantes fue el concierto del cantautor argentino Pablo Martínez, quien junto a la Gran Masa Coral ofreció una presentación que elevó la experiencia turística a nivel internacional. La combinación de música sacra, talento local y escenarios históricos convierte a Cartagena en un destino imperdible durante esta temporada.
Una agenda pensada para el viajero
- Procesiones tradicionales en el Centro Histórico
- Conciertos de música sacra
- Recorridos por iglesias emblemáticas
- Viacrucis y actos litúrgicos
- Experiencias culturales y gastronómicas
Además, iniciativas como el pasaporte de peregrinación permiten a los visitantes explorar la ciudad de una forma diferente, conectando cada recorrido con la historia y la fe.

La Semana Santa en Cartagena también invita a viajar con sentido. Programas sociales como “María Revive” integran a los visitantes en iniciativas solidarias, convirtiendo el turismo en una herramienta de transformación social.
Hoy, Cartagena no solo se visita, se vive. Su mezcla de historia, espiritualidad, música y cultura la posiciona como uno de los destinos de turismo religioso más atractivos del continente. Quienes llegan en Semana Santa descubren algo más que una ciudad: encuentran una experiencia que ilumina los sentidos y deja huella.



