¿Está Cartagena frente a un alcalde que tolera el control ciudadano o ante un mandatario que responde a la crítica con confrontación y estigmatización?
Sigo insistiendo en que estoy preocupado por la salud mental del alcalde Dumek Turbay. El 04Jun2026, tuve la oportunidad de ver un video donde John Harris Orozco Ramírez, alias ‘El Viejorro’, entrevista al mandatario.
Durante la charla, Turbay hace alusión a ocho muchachos cartageneros que hacen veeduría ciudadana a su gestión: «como dijimos, problema de ellos…están mama’os. Y lo que van a llevar es palo. Entonces ya soltaron las cartas. Ya por ahí vi una foto en donde están todos juntos […] demostrando y confirmando mi teoría de que están trabajando coordinadamente para hacerme daño. Y si me hacen daño, le hacen daño al desarrollo de la ciudad, a los cartageneros. Pero tienen un problema: se están metiendo con un hijo de Dios y entonces tienen que prepararse para el castigo».
Qué episodio tan denigrante de la dignidad del cargo que ostenta. Teorías conspirativas, sumado al uso de expresiones burdas y violentas, propias de un bully (matoneador). Lo mejor es que lo hace en nombre de Dios, al mejor estilo de Las Cruzadas. ¿Será por eso que le dicen El Divino?
Sus señalamientos no solo son estigmatizantes, sino que también dejan a la vista el carácter autoritario típicamente distintivo de aquellos que, como él, son sensibles a los cuestionamientos. En medio de su ignorancia y delirio, Turbay asocia el cuestionar su gestión con que le quieren hacer daño.
Esta interpretación obtusa obvia de manera palmaria que la veeduría ciudadana es una herramienta para el control de lo público que, además, está protegida constitucionalmente y puede hacerse en solitario o en grupo. Alcalde, deje la paranoia. Por ahí dicen que «el que las hace se las imagina», ¿cierto, señor Turbay?
‘El imperio contraataca’
Días después del desafortunado video, muy seguramente por obra y gracia del Espíritu Santo, comenzaron a aparecer ataques provenientes de medios locales y portales de dudosa reputación adeptos a la administración Turbay en contra de los veedores y creadores de contenido Sebastían Blanco Valiente y Eliot Tuberquia Murieles.
Las denuncias ciudadanas de los dos jóvenes tienen miles de visualizaciones y gran aceptación. Esto parece que tiene muy enojado al burgomaestre pantallero, ya que sería un obstáculo al consenso manufacturado que ha venido construyendo a través de su equipo de comunicación. Supongo que ese tipo de ‘arbitrariedades’ son inadmisibles para un mandatario que ha basado su aceptación mayormente en el culto a su imagen, a través de multimillonarios contratos para ensalzar su gestión, incluso desde que era gobernador (leer ‘La paradoja de Cartagena: Indicadores sociales por el suelo, pero la imagen del alcalde supera el 70%. ¿Cómo lo logra?’).
El 08Jun2026, a solo cuatro días de la entrevista con el alcalde, El Viejorro publicó otro video con unas imágenes captadas desde una cámara que muestran a Sebastían Blanco dándole dinero a un vendedor de libros usados del Parque Centenario. La entrega fue durante la entrevista que Blanco le hizo al vendedor el 07Jun2026, en la que este afirmó que su quiosco había tenido filtraciones durante el aguacero de la semana pasada, lo que causó que varios de sus ejemplares se mojaran.
El Viejorro, ni corto ni perezoso, aprovechó la circunstancia para crear una narrativa, a mi parecer, tendenciosa, tal y como él mismo lo expresó: «compa diste papaya». ¿Estaba haciéndole el mandado a Turbay? Vaya usted a saber. Lo cierto es que hay indicios que sugieren que podría ser así: narrativa alineada con las declaraciones y amenazas del alcalde, lenguaje mayormente especulativo y el timing de la publicación. Sebastián Blanco ya hizo las correspondientes aclaraciones y aseguró que emprenderá acciones legales contra El Viejorro y todos los portales y medios que diseminaron la publicación y responsabilizó al alcalde si algo le pasa a él o su familia.
De todo lo anterior quizás lo más importante es saber cómo El Viejorro obtuvo las imágenes de la cámara. Esta acción comportaría varias conductas punibles y faltas disciplinarias si logra determinarse que la cámara es administrada por alguna entidad pública, ya que se estarían usando equipos de seguridad de la ciudad para perfilar ciudadanos que cuestionan la gestión de la Alcaldía de Cartagena.
Confieso que no sabía quién era el señor Orozco, por lo que me puse en la tarea de echarle una ojeada a su perfil de Instagram. Noté que le hizo campaña a Judith Pinedo en el 2023 y que, además, tenía varias publicaciones cuestionando a Turbay, que comenzaron a ser menos frecuentes a partir de julio de 2024, lo cual es casi un mes antes de que firmara el primero de cuatro contratos con la administración Turbay (CD-PES-5337-2024, CD-PES-1214-2025, CD-PES- 5643-2025 y CD-PES- 2708-2026 por un valor total de casi $60 millones). Supongo que es pura coincidencia.
También advertí que Orozco trabajó para la administración de William Dau Chamatt. Es así que contacté al exalcalde, quien me aseguró que no lo recuerda y que su contratación muy seguramente la hizo directamente Cielo Blanco Flórez, exdirectora del Plan de Emergencia Social Pedro Romero (PES-Pedro Romero). En efecto, El Viejorro empezó como conductor en esa entidad, a la que habría llegado a través de las personas que asignaban los carros. ¿El señor Orozco tendrá alguna palanca dentro de la Oficina de Apoyo Logístico de la Alcaldía?
Otro que también sufrió ataques fue Eliot Tuberquia. Parece que no fue suficiente con las amenazas de las que ha sido víctima. El 07Jun2026, desde la página de Facebook ‘Chichoneros Cartagena’, se realizó una publicación que el veedor y creador de contenido considera difamatoria, ya que se muestran unas capturas de pantalla en donde una denunciante invita a que no contraten los servicios de fotógrafo que Tuberquia ofrece.
Turberquia identifica a la denunciante como Jennifer Cardona. Así como Sebastián Blanco, Tuberquia interpondrá acciones legales contra la página y todos los involucrados, entre los que se encuentran varios familiares de Cardona y el portal Cartagena Política, el cual es manejado por el difamador Luis Muñiz Mosquera.
¿Esto es algo nuevo?
Dentro del marco de todos los acontecimientos relatados, es válido preguntarse si la actitud del alcalde Turbay y los ataques de algunos portales adeptos a este son de extrañar. La respuesta corta es un rotundo no. De hecho, una fuente me comentó que, durante la campaña a la Gobernación de Bolívar en 2015, Turbay habría afirmado que ‘le daría una limpia con pringamosa’ a Yolanda Wong Baldiris, quien era también candidata en esas elecciones. Según la fuente, esto fue duramente recriminado por varios grupos feministas.
Y no hay necesidad de irse muy lejos: yo mismo he experimentado la furia de periodistas y adeptos, contratistas y funcionarios del alcalde Turbay. La primera fue la reina de la difamación: Fany Pachón Rodríguez, quien terminó arrestada, multada y tuvo que retractarse; actualmente tiene seis denuncias en la Fiscalía por varias conductas punibles. Le siguió Juan Pablo Quiceno Laverde (amigo del periodista Jheivan Pinzón González a quien William Dau tiene denunciado), al que también le tocó tragarse sus acusaciones infundadas. Continuó Alfonso Nieves Guerrero, actual gerente de Edurbe, al que denuncié por seguirle los pasos a sus amigos Fany Pachón y Alfonso Arrieta Pastrana (profesor de la Universidad de Cartagena, quien está denunciado también). A la lista se sumó el periodista Carlos Figueroa Díaz (director de Ideas Políticas) y más recientemente Luis Muñiz Mosquera. Ambos corrieron la misma suerte de Pachón y Quiceno.
Otros que hicieron sus pininos fueron el expandillero y contratista de la Alcaldía Jhon León Mena (alias Jhonjaquesea), el asesor del alcalde Rodolfo Díaz Wright y el excontratista Luis Payares Altamiranda, quienes, en su momento, me enviaron unas solicitudes de rectificación sin pies ni cabeza. Incluso, Díaz y Payares presentaron tutelas en mi contra, las cuales fueron desestimadas de plano. Para rematar, hace meses, una fuente me dio los nombres de unos contratistas de la construcción que estarían iracundos por mis denuncias y que desean interponer acciones legales.
El tedio de lidiar con estos personajes es que no aportan nada al debate. En su diminuto mundo, y basado en lo que varios de ellos comentan en redes sociales, supongo que se imaginarán que esto se trata de una ‘tiradera de barrio’, en donde gana el que más grite, insulte y tenga el chisme más jugoso. Laura en América les queda en pañales. ¿Creen que es casualidad que Turbay se rodee de tanto impresentable?
Con tantos problemas por resolver (servicios públicos, desempleo, desigualdad, pobreza, inseguridad, asesinatos, transporte público, caos vehicular, inundaciones, etc.), que el alcalde esté pendiente de si ocho muchachos se reúnen y lo cuestionan no solo dice mucho de su talante, sino que sugiere que estaría desesperado.
En vez de dársela de ‘gato bravo’, debería pronunciarse acerca de las denuncias que presenté en la Fiscalía de las ocho obras de infraestructura que suman aproximadamente medio billón de pesos; o la de los contratistas con diplomas de los cuales no se tienen registros (la imputada Jeymmy Paola Vargas, Carmen Lucy Espinosa Díaz y los indiciados Tatiana Torres Tatis, Luis Alberto Escobar, Edwin Taborda, Eder Taborda y Diana de la Cruz); o la de caso de Amílkar Venecia, que se hacía pasar por asesor; o la de Patricia Zapata a quien hicimos renunciar de su cargo porque era funcionaria de su administración estando inhabilitada.
Alcalde: el verdadero daño a los cartageneros es su silencio frente a las denuncias y su inacción en los temas álgidos de la ciudad. Estoy tentado a creer que el castigo al que se refiere es que los cartageneros seguirán padeciendo las consecuencias de su mediocridad y que tendrán que soportar las decenas de publicaciones ridículas que a diario hace desde sus redes sociales.
Sepa que cada vez hay más ciudadanos que no le comen su carreta del brillo o de que es un gran ejecutor. Desde ya le digo que continuar con su proyecto político sería nefasto para la ciudad por todo lo que usted y los que lo rodean representan.



