Un atentado con carro bomba sacudió en la madrugada de este sábado las instalaciones del comando de la Policía Metropolitana de Cúcuta, dejando un saldo preliminar de 11 uniformados heridos y un perro antiexplosivos muerto, en uno de los ataques más graves contra la Fuerza Pública registrados en la ciudad durante los últimos meses.
La explosión, ocurrida frente al complejo policial, generó una potente onda expansiva que causó importantes daños en la infraestructura del comando y en edificaciones cercanas. El estruendo fue escuchado en distintos sectores de la capital nortesantandereana, provocando momentos de pánico entre los habitantes y obligando al despliegue inmediato de un amplio operativo de seguridad.
De acuerdo con el director de la Policía Nacional, general William Rincón, el ataque fue calificado como un «vil atentado terrorista». Las primeras investigaciones apuntan a que el vehículo fue cargado con explosivos y detonado frente a las instalaciones policiales. Las autoridades atribuyen preliminarmente la acción armada al Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización con fuerte presencia en Norte de Santander y el Catatumbo.
Los once policías lesionados fueron trasladados a centros asistenciales de Cúcuta, donde reciben atención médica. Según el reporte oficial, varios presentan heridas por la onda explosiva y la proyección de esquirlas, aunque hasta el momento no se ha informado de víctimas fatales entre los uniformados. El ataque también ocasionó la muerte de un canino especializado en detección de explosivos que prestaba servicio en la institución.
Tras la detonación, unidades antiexplosivos, Policía Judicial, Inteligencia, Ejército Nacional y organismos de socorro acordonaron el área para descartar la presencia de otros artefactos explosivos y adelantar la inspección técnica del lugar. Paralelamente, se inició la revisión de cámaras de seguridad y la recolección de testimonios con el propósito de identificar a los responsables y reconstruir la ruta utilizada por el vehículo antes del atentado.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una recompensa equivalente a 60.000 dólares por información que permita identificar y capturar a los autores intelectuales y materiales del ataque, al tiempo que ordenó reforzar las operaciones militares y policiales en Norte de Santander.
El atentado ocurre en un contexto de fuerte deterioro del orden público en la región fronteriza, donde el ELN, las disidencias de las FARC y otras estructuras armadas ilegales mantienen disputas por corredores estratégicos del narcotráfico y las economías ilícitas. En los últimos meses se han registrado múltiples ataques contra la Fuerza Pública en el departamento, especialmente en el Catatumbo y en los corredores viales que comunican a Cúcuta con el resto del país.
Este nuevo hecho de violencia se produce además a pocos días del cambio de gobierno nacional, incrementando las preocupaciones sobre la seguridad en una de las regiones más sensibles del país. Las autoridades mantienen un dispositivo especial de vigilancia en Cúcuta mientras avanzan las investigaciones para establecer plenamente la autoría del atentado y evitar nuevas acciones terroristas.

