El Mundial de 2026 está demostrando que la historia pesa, pero no gana partidos. Cuando apenas comienzan las rondas de eliminación directa, Europa ya perdió a cinco de sus representantes, incluidos dos de los candidatos al título: Alemania y Países Bajos.
La mayor sorpresa la protagonizó Paraguay, que escribió una de las páginas más memorables del torneo al eliminar a Alemania en una dramática definición por penales (4-2), tras empatar 1-1 en Boston. El conjunto alemán, cuatro veces campeón del mundo, había llegado como líder de su grupo después de golear 7-1 a Curaçao y vencer a Costa de Marfil, pero terminó despidiéndose mucho antes de lo previsto.
El segundo golpe llegó pocas horas después. Marruecos volvió a confirmar que ya pertenece a la élite del fútbol mundial al dejar en el camino a Países Bajos, otro de los favoritos. Después del empate 1-1 en Monterrey, los africanos se impusieron 3-2 desde los doce pasos, eliminando a un equipo neerlandés que había dominado su grupo con autoridad.
Las eliminaciones de Alemania y Países Bajos representan un duro revés para el fútbol europeo, que históricamente ha dominado la Copa del Mundo. Entre ambas selecciones suman cuatro títulos mundiales y múltiples finales, pero en esta edición quedaron fuera antes de los octavos de final.
La lista de europeos eliminados también incluye a Chequia, que terminó última del Grupo A tras caer ante Corea del Sur y México, además de empatar con Sudáfrica. Escocia tampoco logró superar la fase de grupos luego de vencer a Haití, pero caer frente a Marruecos y Brasil.
Turquía fue otra de las selecciones que dijo adiós rápidamente. Perdió frente a Australia y Paraguay, y aunque cerró con una victoria sobre Estados Unidos, no le alcanzó para mantenerse con vida.
Mientras cinco selecciones europeas ya emprendieron el regreso a casa, otras potencias del continente continúan en carrera. España, Francia, Inglaterra, Portugal, Bélgica, Suiza, Croacia, Austria, Noruega, Bosnia y Herzegovina y Suecia mantienen vivo el sueño europeo de conquistar el Mundial.
Sin embargo, el mensaje que deja esta Copa del Mundo es contundente: las distancias entre continentes se han reducido. Sudamérica y África han demostrado que pueden competir de igual a igual contra las grandes potencias, convirtiendo al Mundial 2026 en uno de los más impredecibles de la historia reciente.



