Emociona ver el compromiso con el agua para Sincelejo que ha asumido como su bandera Javier Acuña, gerente de Orange, prestigiosa empresa sincelejana. Es lo que queremos escuchar de nuestra clase empresarial.
Más allá de que Javier Acuña tenga intenciones de ser alcalde de Sincelejo, y que, de concretarlo, sea el pueblo quien se encargue de decidirlo, lo loable es que toque un tema tan sensible. Ese es el camino. El agua en Sincelejo ha sido una necesidad a través de los años, lo cual la ha sumido en un atraso vergonzoso. ¡Llegó el tiempo!
«Con agua hay progreso, empresas, empleo, desarrollo y mejor calidad de vida para los sincelejanos. Nadie se debe oponer a lograr ese propósito común, que está por encima de cualquier interés particular. Es una meta de una Sincelejo unida», dijo el empresario.
A mí, como líder de opinión de Sucre, me llena de esperanza y me reconforta que se esté pensando y actuando en ese sentido. Sí, actuando, porque el empresario Javier Acuña invitó al actual alcalde de Sincelejo, Yahir Fernando, para que adelante las gestiones pertinentes e impulse la formulación del proyecto «Agua para Sincelejo», trayendo el precioso líquido desde Magangué, en la ribera del río Magdalena. Lo exhortó a que organice la mesa de la sociedad civil en torno a esa causa. ¡Interesante!
Javier agarra de una el compromiso del hoy presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien manifestó públicamente: «Es una deuda histórica el acueducto de Sincelejo y hay que resolverlo. Eso se resuelve con voluntad política; a eso vine».
La agilidad del empresario Javier Acuña para captar la importancia de convertir esas palabras presidenciales en realidad siembra un «sí se puede» en cada sincelejano.
Cuando el empresario se decide por el agua desde el río Magdalena, establece una determinación que también es necesaria. Reconoce que hay posibilidades de traer agua para Sincelejo desde el río San Jorge, el Sinú y hasta desalinizar en Tolú, pero con vehemencia asevera Javier: «No es de más vueltas, ni siquiera del acueducto regional, que terminó convertido en un eterno desacuerdo entre mandatarios. Lo que hay es que resolver el problema del agua para Sincelejo; por eso, sin más rodeos, el agua sincelejana debe venir del río Magdalena, desde su subcuenca hidrográfica a la altura de Magangué, donde existe un punto de captación directo del Bajo Magdalena, entre el municipio de El Banco y Plato, margen derecha».
«Hay que ser conscientes de que el acuífero de Morroa, que hoy suministra agua al creciente Sincelejo, está saturado y va a colapsar. No podemos esperar a que ocurra con los brazos cruzados», advierte Javier al tiempo que agrega: «Son 80,51 km los que nos separan del agua para Sincelejo. Los vamos a recorrer y traer el agua», refiriéndose a la distancia que hay entre Sincelejo y el punto de captación del agua en el río Magdalena, a la altura de Magangué.
«El costo de esa obra es de unos cuarenta millones de dólares, que, con la inversión de la Nación, será una realidad casi inmediata», explicó el empresario Javier.
El peso de lo expresado por Javier Acuña está dado porque la clase empresarial de Sincelejo comienza a tomar liderazgo. Eso es lo que se necesita. Yo lo aplaudo. Manos a la obra.



