La Covid-19, ratificó lo que era un secreto a voces, “los colombianos no tenemos ahorros, ni en los bancos, mucho menos, bajo el colchón” y no es porque no tengamos hábito de ahorrar, sino, porque las corporaciones financieras, absorben las esquirlas que nos quedan después de pagar todas las obligaciones, claro, con esos salarios de hambre y las ganancias ocasionales miserables, es imposible siquiera aspirar a ahorrar dinero cada mes, es una quimera pensarlo, triste realidad, trabajamos para todos, menos para mejorar nuestra calidad de vida y garantizar algunas contingencias de las familias, pero la tragedia familiar no para ahí, quedamos debiendo, es decir, surge un acumulado negativo.
Los ahorros y realizar inversiones pequeñas, configuran para el ser humano una salvación monetaria motivante luego de desplegar cualquier actividad laboral o recibir ganancias debido al raciocinio individual de analizar situaciones presentes que logrará adquirir bienes y servicios a futuro, juntar monedas en una alcancía es una cultura antiquísima, inculcada desde niños con buenos resultados, permitiendo al final, comprarlos o cancelar consumos de los servicios públicos domiciliarios. Lo peor, es llegar al fin de mes, con el mero salario, sin un peso extra siendo la mayoría de casos en los hogares, la plata no alcanza.
Muchos se preguntarán ¿Cómo hicieron las personas para aprovechar el NO cobro del IVA, el pasado 19 de junio, cuando vimos con asombro y decepción las imágenes de compra masiva de electrodomésticos en los almacenes de cadena por todo el país, si estamos en plena pandemia y se suponía que no había dinero circulante? La respuesta es sencilla. Tenemos una falsa creencia de aprovechar las promociones con la plata que no tenemos disponible para ello, las gentes se endeudan por otro lado para satisfacer su vanidad, cambiando una deuda por otra, el problema continúa allí, el bolsillo sigue golpeado.
Habrá otros casos donde existe esa capacidad de ahorro, pero son mínimos, el grueso de la población está endeudada, obligándola a cometer el error para cumplir un anhelo no ostentoso, más bien sencillo, con el colombiano promedio, se sabe que tal compra es un logro gigante.
Fue un yerro desde el gobierno nacional fijar el día sin IVA en pleno crecimiento exponencial del virus, casi que podría decirse armó una trampa contra la ciudadanía para descubrir poblaciones realmente vulnerables buscando replantear nuevos subsidios.
Son tantas las necesidades que los dineros públicos no alcanzan, ese si es un pasivo descomunal inaudito desconocer siendo urgente focalizar; necesidades que van desde los estratos bajos hasta los más altos, donde los ahorros no alcanzan independiente del fin de la alcancía o el depósito tenido en el banco que periódicamente descuenta sus pesos.
Abrimos cuentas de ahorros en corporaciones financieras, para nada, porque cada vez que metemos el tarjetazo, bancos se llevan una esquirla, o si llevamos tiempo sin sacar dinero, estos, sigilosamente, van exprimiendo nuestros recursos, con la perversa “justificación legal”, del cobro de cuotas de manejo u otra barbaridad.
Debe decirse, bancos no dejan ahorrar, gobierno nacional, no ha puesto en cintura a las corporaciones financieras para poder hacerlo, queda el salario para pago de deudas, sin forma de financiar contingencias. Alcancía: Monedas de mil son las mejores, pero las quitan limpiadores de vidrios del semáforo.


