Todas las ayudas humanitarias para damnificados son necesarias en el momento de los sucesos. Los afectados la esperan con ansias. Y quizá más que los alimentos y frazadas que los amigos de buen corazón llevan, la gente quiere saberse acompañada que no están solos.
Lo duro viene después cuando se necesita mitigar la tragedia, cuando el agua empieza a escurrir y los ciudadanos solidarios se han ido. Miras a tu alrededor y te invade esa sensación de que todo está perdido, se impregna ese olor a humedad en tu ser y nunca más desaparece.
Es el después de, dónde aflora la verdadera tragedia. Lo sé por qué lo viví en carne propia. En mi memoria olfativa guardo el olor de la tragedia, el hambre, y la pobreza que deja a su paso los estragos de los fenómenos naturales.
Pregunto:
- ¿Está la Administración Distrital preparada para el después de la tragedia?
- ¿Tienen los miles de afectados un lugar dónde acudir para mitigar su tragedia?
- ¿Ya tienen una base de datos de damnificados?
PD: Seguiré acompañado a mi gente, al final sé perfectamente lo que necesitan en este momento. Yo también lo necesite.


