La situación en el río Magdalena ha alcanzado niveles críticos debido a la prolongada sequía que afecta a Colombia. El caudal del río, vital para el transporte fluvial y el suministro de agua en numerosas regiones, ha sufrido una reducción alarmante en los últimos cuatro meses, pasando de 9.5 metros a apenas 3.3 metros.
El fenómeno de «El Niño» ha exacerbado las altas temperaturas en todo el país, impactando directamente en la disminución del caudal del río Magdalena. Según datos proporcionados por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), el caudal se ha reducido en un 60%, disminuyendo desde más de siete mil metros cúbicos por segundo a menos de 2.700 metros cúbicos por segundo.
Las consecuencias de esta sequía son devastadoras. La reducción del caudal ha provocado una disminución en los niveles de oxígeno, lo que ha resultado en un aumento en la mortalidad de la fauna marítima del río. La pesca y la comercialización de peces se han visto gravemente afectadas, mientras que las embarcaciones enfrentan dificultades para transitar, algunas incluso quedando encalladas debido al bajo nivel del agua.
Los transportadores han reportado obstáculos significativos en varias regiones, con montañas de arena que obstruyen el paso en áreas como Bodega, Carpintero y Gamarra. Esta situación no solo afecta el comercio y el transporte de carga, sino también el suministro de agua potable en comunidades cercanas que dependen del río Magdalena.
- También puede leer: TRÁFICO MORTAL | Más de mil muertos por accidentes de tránsito en 2024
Las autoridades locales han implementado medidas para abordar la crisis. En municipios como Chibolo, se ha suspendido el servicio de agua debido a la baja disponibilidad en el río. Se han instalado turbinas sumergibles en los tubos de captación para facilitar el acceso al agua potable, aunque los desafíos persisten debido a la gravedad de la sequía.



