Este viernes, pasadas las 10:00 a.m., Aguas de Cartagena anunció un nuevo daño en una de las tuberías principales que transporta agua cruda desde el sector La Paz, en Cerros de Albornoz y como consecuencia, cerca del 40% de la ciudad estará sin suministro, afectando a miles de cartageneros que ven con frustración cómo estos episodios se repiten sin soluciones de fondo.
Mientras Acuacar asegura que ya moviliza personal y equipos para atender la emergencia, la comunidad se pregunta: ¿hasta cuándo tendremos que soportar esta situación?
Esta es la segunda rotura importante de tubería en lo que va del año, apenas en abril, y se da justo después de una reciente “parada técnica” que, se suponía, mejoraría el servicio. Sin embargo, en lugar de estabilidad, lo que se ha visto es más incertidumbre y más afectaciones.
La excusa ya es conocida, y no resuelve el problema de fondo: una infraestructura vulnerable, en zonas críticas, sin el mantenimiento ni la planificación que una ciudad como Cartagena exige.
Mientras se esperan los listados oficiales de barrios afectados, que incluirían zonas como la suroriental, Las Lomas y El Bosque, la molestia en redes sociales crece. Hospitales, escuelas y centros penitenciarios dependerán de carrotanques, un “plan de contingencia” que para muchos no es más que un paño de agua tibia ante una crisis reiterada.
“No es la primera vez, y con seguridad, no será la última si no cambian las cosas”, comenta una líder comunitaria del suroccidente. Los ciudadanos exigen respuestas reales, transparencia en la gestión de Acuacar y una revisión profunda de la red hídrica de la ciudad.
La indignación no solo es por la falta de agua, sino por la sensación de abandono y de que nadie se hace responsable de un problema estructural que, lejos de solucionarse, parece agravarse con el tiempo.



