La dinámica de la política está tomando vuelo en Colombia, se mueve en diferentes espacios, varios candidatos presidenciales están en la palestra, otros tanto semi escondidos y unos más en las penumbras esperando las bendiciones y ordenes de sus jefes políticos. Es común en nuestro país que los candidatos deban tener el santo y seña de su jefe político o de sus financiadores ya sean de empresarios o grupos al margen de la ley.
Ya quedó atrás el cuento trasnochado que los aspirantes tiendan a defender una aparente filosofía política, económica, social cultural y religiosa, ahora el chisme, la patanería, los insultos raciales y homofóbicos, el lleva y trae y las tragicomedias en las redes sociales pagas por seudo periodistas a las órdenes del candidato, son partes de la discapacidad mental de algunos de ellos, que no tienen talla de hombre o mujer de Estado, la falta visión de lo que es una nación y como se maneja es casi nula, sin argumentos de un buen o buena estadista, son sólo politiqueros de baja calaña, empecinados en mirar el ojo ajeno y no los entuertos y corrupción de sus antepasados genealógicos.
Lo anterior lo estamos viendo en los mal llamados candidatos del Centro Democrático, si desean recuperar el poder, como es el lema actual, el expresidente Álvaro Uribe debe atemperarse y con visión de país sacar lo mejor de su partido con un candidato estructurado, carismático, honesto, con experiencia política, empatía, con verdadera visión futurista, integro, con capacidad de una comunicación seria y objetiva, que la inteligencia esté por encima de las emociones, con liderazgo no sesgado y mentiroso, resiliencia o capacidad de enfrentar situaciones extremas, con moralidad y antepasados sin diploma de corrupción o nepotismo.
Los que vemos de los candidatos en la palestra pública es que no presentan un solo argumento en sus desconocidos planes de gobierno, donde deben llevar propuestas a la población ávida de soluciones inmediatas. Si miramos, por ejemplo, El Plan de Gobierno de Álvaro Uribe Vélez durante su segundo mandato (2006-2010) se basó en “…la Política de Seguridad Democrática, la recuperación del control territorial, la lucha contra el narcotráfico y la persecución de los grupos armados, fortalecimiento del sistema judicial, la protección de las personas y la promoción de la cooperación internacional entre otros temas más”. Ello es un plan de gobierno, que los susodichos deberían imitar y sacar a la luz pública.
Es preocupante que los actuales candidatos cuenten con lastres de expresidentes y por tal razón pretenden querer que el Estado siga de su propiedad, y con el respeto que se merecen, Paloma Valencia Laserna es nieta del expresidente (1958) Guillermo León Valencia, Miguel Uribe Turbay, nieto del expresidente Julio Cesar Turbay Ayala (1978), Paola Holguín, sin expresarlo públicamente es nieta del expresidente colombiano Carlos Holguín (1898).
María Fernanda Cabal, en línea directa no es nieta directa de un expresidente, sino que es nieta de Alejandro Cabal Pombo quien en su árbol genealógico nos dice que tiene parentesco de línea paterna con el llamado prócer de la independencia José María Cabal Barona y Andrés Guerra Hoyos, nieto del expresidente de Colombia Andrés Pastrana Arango (1998), todos con legados de culpabilidad con los problemas que vivimos actualmente al tener historia directa con los expresidentes, ¿Quién más que ellos conocen los problemas y no dan soluciones?
El Centro Democrático conoce a la perfección y tras bambalinas que los que están no serán los verdaderos candidatos, así lo dio a conocer Gabriel Vallejo, director de dicho partido, cuando expresó “…el candidato único de la colectividad de cara a las elecciones presidenciales del 2026 no ha sido fácil y el partido en años anteriores y en procesos de elección ha quedado con heridas profundas …”
Mientras el expresidente Uribe, ha dado a entender la posibilidad de una alianza con el ex vicepresidente German Vargas Lleras, quien también es nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo (1966), cuando en Fredonia Antioquia, expreso que “…hay que construir una coalición sustentada en el apoyo popular…”
Sí los Uribistas se quejan de la patadita de Juan Manuel Santos, nieto del expresidente Eduardo Santos Montejo (1938), la de Vargas Lleras, será un Patadón…



