Cuando se cumplen 39 años de la creación del Batallón de Infantería de Marina No. 14, BIM 14, “Coronel Alfredo Persand Barnes”, la memoria colectiva se detiene para rendir un homenaje que trasciende la efeméride y se instala en el terreno del reconocimiento histórico. No se trata de un acto de nostalgia, sino de un ejercicio de justicia con una unidad que ha sido pilar de la seguridad y la presencia del Estado en una de las regiones más complejas del país: los Montes de María y su área de influencia.
El 22 de enero de 1987 marcó el inicio formal de la trayectoria de esta unidad, aunque su activación operativa se había dado semanas antes, el 6 de diciembre de 1986, mediante la Disposición CDO ARC 00400 del 11 de diciembre de ese mismo año. Nacido inicialmente como BAFIM 5, luego redesignado como BAFIM 4 en 2012 y finalmente bautizado como BIM 14, el batallón asumió desde sus primeros días una misión tan clara como exigente: enfrentar la amenaza de los grupos armados ilegales y garantizar la presencia efectiva del Estado en territorios históricamente golpeados por la violencia.
Aquellos eran años en los que Colombia vivía uno de los capítulos más crudos de su conflicto interno. Guerrilla, narcotráfico y estructuras criminales disputaban el control de corredores estratégicos, mientras comunidades enteras quedaban atrapadas entre el miedo y el abandono. En ese contexto, los hombres y mujeres del hoy BIM 14 no solo combatieron; protegieron poblaciones vulnerables, acompañaron procesos comunitarios y defendieron la institucionalidad en condiciones adversas, muchas veces lejos de los reflectores y del reconocimiento público.
La historia del batallón está escrita en caminos rurales, ríos estratégicos y serranías agrestes, pero también en el sacrificio silencioso de quienes entendieron que servir a la patria implicaba renuncias profundas. El nombre que hoy honra a esta unidad resume ese espíritu. El coronel Alfredo Persand Barnes, mártir de los Montes de María, representa el sacrificio supremo de quienes entregaron su vida en cumplimiento del deber. Su memoria no es un símbolo vacío: vive en cada formación, en cada operación y en cada infante de marina que asume su misión con disciplina y honor.

A lo largo de casi cuatro décadas, el BIM 14 ha sido protagonista de operaciones decisivas de control territorial, erradicación de cultivos ilícitos, interdicción fluvial, protección de infraestructura crítica y acompañamiento a procesos de retorno de comunidades desplazadas. En un territorio marcado por heridas profundas, la presencia constante del batallón ha contribuido a la recuperación de la confianza ciudadana y al debilitamiento de las estructuras criminales que por años sembraron el terror.
Sin embargo, más allá de los resultados operacionales, existe una dimensión humana que define la esencia de esta unidad. Detrás de cada uniforme hay historias de sacrificio: familias que esperan, patrullajes interminables bajo el sol o la lluvia, noches de vigilancia y decisiones tomadas en segundos que pueden marcar una vida entera. Hay heridas visibles e invisibles, asumidas con silencio y entereza, como parte del compromiso inquebrantable con el deber.
Hoy, el BIM 14 es más que una unidad militar. Es una institución con identidad propia, forjada en la adversidad y fortalecida por la lealtad. Es escuela de valores para generaciones de infantes de marina que han aprendido que el honor se demuestra con hechos, que la disciplina nace de la convicción y que la patria se construye protegiendo a su gente.
En esta etapa de su historia, bajo el liderazgo del Teniente Coronel Yerly Alexander Carreño Landazábal, el batallón ha alcanzado elevados niveles de desempeño operacional, cohesión interna y legitimidad ante la comunidad. Su comando se ha caracterizado por una conducción firme y humana, por el fortalecimiento de la moral de combate y por una visión estratégica orientada a la protección integral de la población civil. Los resultados en control territorial, reducción de la criminalidad y acompañamiento institucional son reflejo de un liderazgo ético y profesional que honra la tradición del BIM 14.
La unidad también ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos: modernización de capacidades, incorporación de mujeres en roles operativos, mayor énfasis en los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Cambios necesarios que no han alterado su esencia, porque la verdadera fortaleza de una fuerza militar no reside solo en su capacidad operativa, sino en su legitimidad y conducta frente a la población que protege.
Este aniversario número 39 es, ante todo, un recordatorio de que la seguridad no es gratuita. Es el resultado de años de constancia, sacrificio y vocación de servicio de hombres y mujeres que han permanecido firmes, incluso en medio de dificultades presupuestales, decisiones políticas complejas y contextos adversos.

El homenaje es para todos: para quienes hoy siguen en filas, para los veteranos que guardan en su memoria las campañas más duras, para los mártires que no regresaron y para las familias que han sido el soporte invisible de cada misión. Que esta conmemoración no sea solo un acto protocolario, sino un compromiso permanente con la dignificación de la Fuerza Pública y el reconocimiento de su entrega, porque mientras haya un infante de marina en pie en los Montes de María, la esperanza seguirá patrullando junto a él.
Honor y gloria al BIM 14 “Coronel Alfredo Persand Barnes”.
Honor y gloria a sus héroes y mártires.
Honor y gloria a la Infantería de Marina de Colombia.




