El río Magdalena volvió a convertirse en protagonista del turismo colombiano. Este 15 de abril se cumple el primer aniversario de la ruta del crucero AmaMagdalena, una experiencia fluvial que en tan solo un año ha marcado un antes y un después en la manera de descubrir el departamento de Bolívar.
Desde su puesta en marcha, esta travesía por el principal río del país ha abierto una nueva ventana para explorar territorios que, durante años, permanecieron fuera de los circuitos turísticos tradicionales. Más allá de Cartagena de Indias, hoy viajeros nacionales e internacionales encuentran en las aguas del Magdalena una ruta llena de historia, cultura viva y paisajes que cuentan la esencia del Caribe colombiano.
Uno de los destinos que más ha sentido el impacto positivo de esta ruta es Santa Cruz de Mompox, joya colonial declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, iglesias centenarias y tradición artesanal han captado la atención de visitantes que llegan atraídos por una experiencia auténtica, impulsando la economía local y fortaleciendo sectores como la hotelería, la gastronomía y el comercio.
También San Basilio de Palenque, reconocido como patrimonio cultural inmaterial, se ha consolidado como parada obligada para quienes buscan conocer de cerca una historia única de resistencia, identidad y tradición. La llegada constante de turistas ha permitido visibilizar su riqueza cultural y generar oportunidades para guías locales, artesanos y emprendedores.
Otros municipios ribereños, como Calamar y distintos puntos estratégicos a lo largo del Magdalena, se han integrado a esta dinámica turística, creando nuevos encadenamientos productivos que benefician directamente a las comunidades. La ruta no solo transporta visitantes: moviliza sueños, iniciativas locales y oportunidades económicas.
El gobernador de Bolívar, Yamil Arana, destacó que este primer aniversario representa mucho más que una celebración turística. “Hoy celebramos un año de una apuesta que le abre las puertas del mundo al Bolívar profundo. El AmaMagdalena no es solo una ruta turística; es un motor de oportunidades que impulsa la economía local y fortalece nuestras identidades culturales”.

La estrategia que permitió consolidar esta ruta ha unido esfuerzos entre el sector público, empresas privadas y comunidades locales, apostando por un turismo responsable y sostenible que respete la identidad cultural y natural de los territorios.
A un año de su lanzamiento, el AmaMagdalena demuestra que el turismo fluvial vive un renacer en Colombia y que el río más importante del país sigue siendo una vía de conexión entre la historia y el futuro. Más que un recorrido, esta experiencia se ha convertido en una invitación a redescubrir el Magdalena y a entender que en sus aguas navega una nueva forma de hacer turismo en Bolívar.



