Corozal en el departamento de Sucre no amaneció como cualquier otro día. La ciudad fue escenario de una fecha que trasciende lo protocolario: los 35 años de vida institucional de la Escuela de Carabineros Rafael Núñez, una efeméride que resume décadas de disciplina, formación y servicio inquebrantable a Colombia.
Años que representan más que el paso del tiempo. Son tres décadas y media formando hombres y mujeres comprometidos con la seguridad, el orden y la convivencia ciudadana, especialmente en las zonas rurales donde la presencia de los carabineros ha sido determinante para la tranquilidad de las comunidades.
Bajo el liderazgo del mayor José Hoover Tavares Restrepo, director de la Escuela, y con el acompañamiento de la mayor Milena Paola Ibarra Benavides, subdirectora, se desarrolló una agenda cargada de simbolismo y reconocimiento, acorde con la trascendencia de una institución que celebra 35 años al servicio del país.
La jornada inició con una ceremonia eucarística, espacio de recogimiento en el que uniformados, autoridades civiles y militares, así como invitados especiales, elevaron oraciones en memoria de quienes han contribuido a construir esta historia de compromiso y vocación.
Uno de los momentos más significativos fue el acto de ascensos, condecoraciones y reconocimientos, que simbolizan la continuidad del legado institucional. Durante esta ceremonia se rindió homenaje a la señora Gloria Troncoso, viuda de Antonio Arsanios, gestor de la creación de la Escuela, así como al mayor general (r) Tobías Durán Quintanilla, exdirector de la Policía Nacional y figura emblemática en la memoria institucional.
Fue un instante cargado de emotividad, donde la solemnidad recordó que son 35 años de memoria, sacrificio y gratitud. La ofrenda floral se convirtió en uno de los actos más emotivos de la jornada. Frente a los símbolos que representan el honor institucional, se rindió tributo a quienes han servido con entrega absoluta, incluso más allá del deber.
Cada flor depositada simbolizó los valores que han sostenido la institución durante tres décadas y media de labor continua: disciplina, vocación y amor por la patria.
El recorrido por las instalaciones permitió a los asistentes conocer de cerca el corazón operativo y formativo de la Escuela. En cada espacio quedó en evidencia que estos 35 años de existencia no solo han sido de formación técnica, sino también de construcción de principios fundamentales como la cercanía con la comunidad, el respeto por la ley y el compromiso con la seguridad, especialmente en territorios rurales donde su presencia es esencial.

Comandantes militares y de Policía, veteranos, miembros de la reserva activa e invitados especiales, participaron en este encuentro que trascendió lo ceremonial para convertirse en un verdadero reencuentro con la historia viva de la institución. Hablar de 35 años es evocar generaciones enteras formadas bajo principios de disciplina, servicio y profundo amor por Colombia.
Durante este tiempo, la Escuela de Carabineros Rafael Núñez ha desempeñado un papel fundamental en la consolidación de la seguridad territorial y en el fortalecimiento del vínculo entre la institucionalidad y la ciudadanía.
Toda efeméride invita a recordar el pasado, pero también a proyectar el porvenir. Este aniversario no solo honra el origen de la Escuela, sino que renueva su compromiso con el futuro en el que los carabineros continuarán siendo puente entre el Estado y la comunidad, guardianes permanentes de la seguridad y actores fundamentales en la historia regional.
En Corozal, la conmemoración no fue un simple acto ceremonial. Fue una celebración histórica que reafirmó el sentido de pertenencia institucional y el valor de una trayectoria construida durante tres décadas y media de servicio continuo. Porque 35 años no son solo una cifra: son una herencia institucional que permanece y se proyecta.
La Escuela de Carabineros Rafael Núñez no solo permanece: trasciende como símbolo de servicio y compromiso con Colombia.




