La contienda por la Casa de Nariño entró en una fase decisiva y las cifras comienzan a revelar un reacomodo profundo del mapa político colombiano. La más reciente encuesta de AtlasIntel para Semana no solo confirma el liderazgo de Iván Cepeda en intención de voto, sino que expone el ascenso acelerado de Abelardo de la Espriella, quien irrumpe como el fenómeno electoral del momento y desplaza a Paloma Valencia del lugar de principal figura de oposición.
Con un 37,6% de intención de voto en votos válidos, Cepeda conserva la delantera; sin embargo, el crecimiento de De la Espriella hasta el 32,9 % enciende las alarmas en todos los sectores políticos y transforma la elección presidencial en un duelo de alta polarización ideológica. El abogado barranquillero capitaliza el desgaste del gobierno Petro, el desencanto ciudadano frente a la inseguridad y el deterioro económico, consolidándose como la voz más fuerte del voto de rechazo.
La caída de Paloma Valencia al tercer lugar, con 16,7%, refleja además una fragmentación dentro de la derecha tradicional, que ahora observa cómo un liderazgo outsider comienza a disputar el control del electorado inconforme. Más rezagados aparecen Sergio Fajardo y Claudia López, cuyos porcentajes evidencian la dificultad del centro político para conectarse con una ciudadanía cada vez más radicalizada y emocionalmente movilizada.
Pero el dato más explosivo del sondeo aparece en los escenarios de segunda vuelta: Abelardo de la Espriella vencería hoy a Iván Cepeda con un 44 % frente a 40,4 %, configurando un escenario de choque frontal entre dos visiones opuestas de país. El mensaje de la encuesta es contundente: el petrismo mantiene una base sólida, pero enfrenta un techo electoral marcado por altos niveles de rechazo.
De hecho, mientras el 46,5% de los encuestados asegura tener una imagen negativa de Iván Cepeda como eventual presidente, el desgaste del gobierno de Gustavo Petro sigue golpeando al oficialismo. Más de la mitad de los colombianos desaprueba actualmente la gestión presidencial, una cifra que amenaza con convertirse en el principal lastre electoral del Pacto Histórico de cara a 2026.
La elección, lejos de definirse, entra ahora en una etapa de confrontación total. Las campañas ya no disputan únicamente votos: disputan el relato del país. Seguridad versus cambio. Continuidad versus ruptura. Petro versus antipetrismo. Y en medio de esa batalla, Abelardo de la Espriella emerge como el actor que está alterando todas las proyecciones del poder político en Colombia.



