Fecolper responsabiliza a las disidencias de las FARC y advierte sobre el creciente riesgo que enfrentan los periodistas regionales.
El asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, fundador y director del medio digital Revista El Confidente, volvió a encender las alarmas sobre la grave situación de riesgo que enfrentan los comunicadores en regiones dominadas por actores armados ilegales en Colombia.
La Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper) rechazó y condenó el crimen del comunicador, cuyo cuerpo fue recuperado el pasado 8 de mayo por una comisión humanitaria en zona rural del municipio de Briceño, Antioquia, luego de haber permanecido desaparecido desde el 5 de mayo.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, Pérez Rueda habría sido asesinado por integrantes del frente 36 de las disidencias de las FARC, estructura comandada por alias “Calarcá”, mientras realizaba labores periodísticas relacionadas con el conflicto armado y las dinámicas de violencia en esa región del norte antioqueño.
El periodista era reconocido por documentar temas de orden público, presencia de grupos ilegales, economías ilícitas y estructuras de poder político y armado en municipios históricamente golpeados por la violencia. Su trabajo investigativo lo convirtió en una de las voces periodísticas más visibles en esa zona del país.
Según denunció Fecolper, Mateo Pérez ya había advertido públicamente sobre intimidaciones, presiones y procesos judiciales que, según manifestó en reiteradas ocasiones, buscaban desgastarlo, obligarlo a retirar publicaciones y revelar sus fuentes de información.
La organización aseguró que este crimen refleja las profundas condiciones de vulnerabilidad en las que trabajan decenas de periodistas locales en territorios donde la presencia de grupos armados limita el ejercicio libre de la prensa y pone en riesgo permanente la vida de quienes investigan temas sensibles relacionados con violencia, corrupción y criminalidad.
Fecolper también recordó que durante el Congreso de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), realizado en París entre el 4 y el 7 de mayo de 2026, se advirtió que el asesinato de periodistas continúa siendo una de las formas más graves de silenciamiento, favorecida por la impunidad, la falta de justicia y la repetición sistemática de ataques contra trabajadores de medios de comunicación en distintas regiones del mundo.
En ese escenario internacional, la FIP reiteró la necesidad de promover una Convención Internacional vinculante para la protección de periodistas, que obligue a los Estados a fortalecer medidas de prevención, investigación, sanción y protección frente a agresiones y crímenes contra la prensa.
La Federación Colombiana de Periodistas exigió a la Fiscalía General de la Nación adelantar una investigación exhaustiva, independiente y diligente que permita esclarecer plenamente el asesinato de Mateo Pérez Rueda, identificar tanto a los autores materiales como a los determinadores del crimen y garantizar medidas de protección para familiares, colegas y posibles testigos.
Asimismo, la organización solicitó al Estado colombiano acelerar de manera urgente la revisión y adopción del decreto que establece la Política Pública para la Promoción de la Libertad de Expresión y el Respeto a la Libertad de Prensa en Colombia, advirtiendo que la demora en su implementación sigue aplazando herramientas fundamentales para garantizar la seguridad y el ejercicio libre del periodismo en el país.
El crimen de Mateo Pérez no solo enluta al periodismo colombiano, sino que vuelve a evidenciar el alto costo que implica informar desde territorios atravesados por el conflicto armado, donde ejercer la prensa continúa siendo una actividad de alto riesgo.



