Hoy los veteranos de Sucre tienen razones para sentirse orgullosos. La aprobación de la ordenanza que crea el Consejo Departamental de Veteranos, establece reconocimientos y contempla beneficios para ellos y sus familias representa un avance significativo en la consolidación de sus derechos y en la visibilización de una población que, durante años, esperó ser escuchada.
Este logro merece ser celebrado. Es el resultado de la organización, la perseverancia y el compromiso de quienes impulsaron esta iniciativa, así como del respaldo institucional brindado por la Gobernación y la Asamblea Departamental de Sucre. A todos ellos, mis más sinceras felicitaciones.
Sin embargo, toda conquista social también debe invitarnos a reflexionar sobre quienes aún permanecen a la espera de una oportunidad para ser reconocidos. Y hoy, precisamente cuando se da este importante paso en favor de los veteranos, resulta oportuno dirigir la mirada hacia otro sector que también comparte una historia de servicio a la patria: los reservistas.
No se trata de restar importancia a los avances alcanzados ni de cuestionar los derechos que legítimamente celebran hoy los veteranos. Por el contrario, se trata de comprender que el espíritu de justicia y reconocimiento que inspiró esta ordenanza puede y debe extenderse a miles de colombianos que también vistieron el uniforme de la República y cumplieron con honor su deber.
Los reservistas constituyen una población amplia y diversa. Muchos prestaron servicio en el Ejército Nacional, la Armada Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana o la Policía Nacional. Otros dedicaron años de su juventud al servicio institucional, participaron en operaciones, custodiaron territorios, recorrieron regiones apartadas y contribuyeron de manera silenciosa a la seguridad y estabilidad del país.
Hoy, una gran cantidad de ellos enfrenta dificultades económicas, limitaciones para acceder al mercado laboral y diversas necesidades sociales que pocas veces ocupan un lugar prioritario en la agenda pública. Son hombres y mujeres que sirvieron a Colombia con disciplina, compromiso y vocación, pero que en numerosos casos han permanecido invisibles para las políticas de reconocimiento y bienestar.
Por ello, este momento puede convertirse también en una oportunidad para abrir una nueva discusión. No para dividir a quienes sirvieron bajo la misma bandera, sino para construir puentes entre generaciones y formas de servicio. No para establecer diferencias entre veteranos y reservistas, sino para fortalecer una visión más amplia, incluyente y solidaria de la familia militar y policial colombiana.
La justicia social no se fortalece excluyendo; se fortalece ampliando derechos. El reconocimiento no pierde valor cuando llega a más personas; por el contrario, se engrandece. Por ello, mientras felicitamos a los veteranos por este importante logro, también debemos recordar a quienes aún esperan ser vistos.
Los reservistas no reclaman privilegios especiales ni pretenden desconocer los avances alcanzados por otros sectores. Lo que solicitan es algo mucho más sencillo y legítimo: que se reconozca su aporte a la nación, que se escuchen sus necesidades y que se construya una ruta institucional capaz de atender las dificultades que hoy enfrentan miles de ellos.
La ordenanza aprobada marca un precedente importante. Quizás ahora corresponda dar el siguiente paso y comenzar a construir una agenda que incluya a los reservistas dentro de una política más amplia de reconocimiento, bienestar y solidaridad. Porque esta no es una reflexión nacida de la envidia ni de la inconformidad frente a los logros alcanzados por los veteranos. Es un llamado a la equidad. Una invitación a la igualdad de oportunidades. Es un acto de solidaridad entre quienes, desde distintas circunstancias, sirvieron a la misma patria.
Y porque, si hoy celebramos una deuda histórica que comienza a saldarse con los veteranos, también resulta justo preguntarnos cuándo empezará a saldarse la deuda que aún existe con los reservistas de Colombia y, particularmente, con los reservistas del departamento de Sucre.

