Lo que pudo convertirse en una tragedia de grandes proporciones terminó, por fortuna, únicamente con daños materiales. El desplome del balcón de una antigua edificación en la tradicional Calle Larga de Getsemaní, uno de los corredores más transitados del Centro Histórico de Cartagena, volvió a poner en evidencia el riesgo que representan algunos inmuebles patrimoniales que presentan deterioro estructural.
La emergencia ocurrió en la mañana de este jueves, cuando parte de la estructura del balcón se desprendió y cayó sobre un vehículo de alta gamma que se encontraba estacionado frente al inmueble. A pesar de la magnitud del colapso, ninguna persona resultó lesionada, un hecho que las autoridades califican como fortuito si se tiene en cuenta el constante flujo de peatones y turistas que diariamente recorren el sector.
El peligro quedó al descubierto
Tras el incidente, las autoridades activaron un operativo interinstitucional para asegurar la zona y evitar nuevos desprendimientos.
Personal de la Oficina Asesora para la Gestión del Riesgo de Desastres (OAGRD), la Dirección de Control Urbano, el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), la Secretaría de Planeación y la cuadrilla de apoyo logístico realizaron el acordonamiento del área, la remoción de escombros y una inspección técnica del inmueble.
El Equipo de Respuesta Inmediata evaluó las condiciones de la edificación para determinar los riesgos existentes y elaborar un informe técnico con las medidas que deberán adoptarse para prevenir una nueva emergencia.
Como resultado de la inspección, la Dirección de Control Urbano notificó formalmente al propietario del inmueble y le entregará un informe técnico con las intervenciones urgentes que deberá ejecutar para eliminar los elementos que representan peligro.
El director de la dependencia, Giovanni Battista Mainero, advirtió que, de no atenderse los requerimientos, la administración distrital iniciará las acciones judiciales correspondientes para lograr el cumplimiento de las medidas preventivas.
El desplome vuelve a encender las alarmas sobre el estado de conservación de varios inmuebles ubicados en el Centro Histórico, donde muchas edificaciones centenarias requieren mantenimiento permanente debido al paso del tiempo, la humedad y el desgaste de sus estructuras.
La preocupación aumenta porque sectores como Getsemaní reciben diariamente a miles de residentes, visitantes nacionales y turistas extranjeros, lo que multiplica las consecuencias que podría tener un nuevo colapso.
Frente a este panorama, el secretario de Planeación Distrital, Emilio Molina, señaló que la reciente aprobación del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro Histórico permitirá fortalecer el control sobre el estado de conservación de los inmuebles patrimoniales.
Según explicó, este instrumento facilitará una vigilancia más rigurosa de las edificaciones y permitirá exigir oportunamente las intervenciones necesarias para proteger tanto el patrimonio arquitectónico como la seguridad de quienes viven, trabajan o visitan el centro de Cartagena.
Mientras avanzan las evaluaciones técnicas, el episodio deja una advertencia imposible de ignorar: esta vez el colapso solo destruyó un vehículo, pero la próxima emergencia podría tener consecuencias mucho más graves si no se intervienen a tiempo las edificaciones que hoy representan un riesgo para la ciudad.



