Antes que un partido de fútbol, fue una oportunidad para demostrar que la energía también puede unir a las comunidades. En Bocachica, donde el mar separa a la isla del bullicio de Cartagena de Indias, Afinia, filial del Grupo EPM, transformó el parque principal en un gran punto de encuentro para que más de 300 habitantes vivieran juntos el sueño de la Selección Colombia en los octavos de final del Mundial de 2026.
Desde temprano comenzaron a llegar familias completas, niños con la camiseta amarilla, adultos cargados de recuerdos de otros mundiales y jóvenes convencidos de que la Tricolor podía seguir haciendo historia. La Tribuna de la Energía, instalada por Afinia, no solo llevó una pantalla gigante; llevó la posibilidad de compartir una emoción colectiva, de convertir una noche de fútbol en una experiencia de integración y convivencia.
Durante noventa minutos no hubo diferencias ni distancias. Cada ataque de Colombia despertó un grito unánime, cada recuperación del balón hizo levantar a los asistentes y cada oportunidad de gol alimentó la esperanza de un pueblo que soñaba con celebrar la clasificación. La energía que recorría la plaza no provenía únicamente de la electricidad que iluminaba la transmisión, sino de la ilusión de cientos de corazones latiendo al mismo ritmo.
El desenlace fue distinto al esperado. El pitazo final confirmó la eliminación de Colombia y el silencio se apoderó por unos instantes de la Tribuna de la Energía. La tristeza fue inevitable. Algunos niños preguntaban cuándo volvería a jugar la Selección; otros aficionados permanecían en silencio mirando la pantalla, intentando asimilar que el Mundial continuaría sin la camiseta amarilla.
Pero fue precisamente en ese momento cuando el verdadero sentido de la iniciativa cobró mayor valor. La derrota no dispersó a la comunidad. Los vecinos se abrazaron, compartieron palabras de aliento y reconocieron el esfuerzo de un equipo que volvió a despertar la ilusión de todo un país. La pantalla dejó de ser el centro de atención para dar paso a algo mucho más importante: la unión entre quienes compartieron una misma emoción.
Con esta iniciativa, Afinia continúa generando espacios que fortalecen el tejido social, promueven la sana convivencia y acercan a las familias alrededor de experiencias que dejan huella. La Tribuna de la Energía se convirtió en un escenario donde la compañía iluminó mucho más que una transmisión deportiva: iluminó sonrisas, encuentros y recuerdos que permanecerán en la memoria de Bocachica.
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Aunque Colombia se despidió del Mundial, la noche dejó una enseñanza que Afinia quiso hacer realidad: hay una energía que ningún resultado puede apagar. Es la que nace cuando una comunidad se reúne para soñar, celebrar, apoyarse en la derrota y demostrar que, más allá del fútbol, los lazos que unen a las personas son siempre la mayor victoria.



