La iniciativa liderada por Econova Caribe, Ecopetrol, la Universidad Nacional y la Alcaldía de Cartagena convierte un espacio antes inseguro en un modelo de sostenibilidad, innovación y desarrollo comunitario.
El barrio Policarpa, en Cartagena, se convirtió en el escenario del primer Ecokiosco solar piloto del país, una innovadora infraestructura sostenible que busca transformar el espacio público mediante el uso de energías renovables, tecnología e integración comunitaria.
El proyecto es impulsado por el Centro de Innovación Econova Caribe del Grupo Ecopetrol, en alianza con la Universidad Nacional de Colombia y la Gerencia de Espacio Público y Movilidad de la Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias, con el propósito de demostrar cómo la innovación puede generar soluciones reales para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
La iniciativa nació tras identificar una necesidad sentida por los habitantes de Policarpa: recuperar un espacio público que durante años permaneció oscuro e inseguro. Para responder a ese desafío, Econova Caribe lanzó un reto de innovación abierta y la Universidad Nacional desarrolló la propuesta tecnológica que hoy comienza su fase de operación y evaluación.
El Ecokiosco funciona gracias a un sistema fotovoltaico autónomo de 3,72 kilovatios pico (kWp), conformado por seis paneles solares que le permiten operar sin estar conectado a la red eléctrica convencional.
Durante esta etapa piloto, los especialistas evaluarán el desempeño del sistema, su capacidad para fortalecer la seguridad del sector y el impacto social que genera en la comunidad.
Además de suministrar energía para la iluminación del espacio, la infraestructura alimenta un refrigerador, un sistema meteorológico comunitario y ofrece conectividad mediante servicio de WiFi, creando condiciones ideales para actividades educativas, culturales y de emprendimiento.
Para los habitantes de Policarpa, el Ecokiosco representa mucho más que una obra de infraestructura. Luis Alberto Vergara, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, destacó que el proyecto recuperó un espacio que anteriormente generaba preocupación entre los vecinos.
«Hubo una necesidad y hoy tenemos la solución a un problema de espacio público. Era un lugar inseguro y hoy está lleno de vida. Es un espacio de recreación y esparcimiento donde la comunidad puede sentarse a tomarse un tinto, una botella de agua o un granizado, disfrutar del mobiliario y hacer sus tareas porque cuenta con wifi. Será un lugar de encuentro y disfrute para nuestra comunidad», afirmó.
- Tecnología para impulsar emprendimientos
La decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, Sonia Esperanza Monroy, explicó que la estructura metálica de aproximadamente 20 metros fue diseñada para ser completamente autónoma y sostenible.
La energía generada por los paneles solares permitirá respaldar pequeños emprendimientos relacionados con la venta de alimentos y bebidas, además de ofrecer servicios tecnológicos para beneficio del barrio. Monroy hizo un llamado a la comunidad para apropiarse del proyecto y convertirlo en un motor de desarrollo local.
- Un modelo para la transición energética
Desde Ecopetrol resaltaron que el Ecokiosco simboliza el trabajo conjunto entre la academia, el sector empresarial, las instituciones públicas y la ciudadanía para impulsar la transición energética desde los territorios.
Carlos José Crismatt Corena, coordinador social Caribe de Ecopetrol, señaló que este espacio busca fortalecer la convivencia y generar nuevas oportunidades para los habitantes. «El Ecokiosco es más que una infraestructura sostenible: es un espacio para la comunidad, para que los vecinos se reúnan, aprendan y construyan juntos nuevas oportunidades. Representa la unión entre innovación y comunidad, apalancando la transición energética del territorio».
Con este proyecto piloto, Econova Caribe, el Grupo Ecopetrol, la Universidad Nacional de Colombia y la Alcaldía de Cartagena esperan consolidar un modelo replicable en otras regiones del país, demostrando que la innovación, la energía limpia y la participación ciudadana pueden convertirse en herramientas efectivas para recuperar espacios públicos, fortalecer la seguridad y promover el desarrollo sostenible.



