La escalada de violencia en el Catatumbo volvió a impactar la infraestructura estratégica del país. En la tarde de este jueves 9 de julio, el aeropuerto de Tibú, Norte de Santander, fue blanco de un ataque con drones acondicionados con explosivos, un hecho que ocurre a pocas horas de la reanudación de la ruta aérea Tibú-Cúcuta operada por Satena, prevista para este viernes 10 de julio tras más de dos meses de suspensión por la crisis de seguridad en la región.
De acuerdo con la información preliminar, varios drones lanzaron artefactos explosivos dentro del perímetro del terminal aéreo, causando daños en distintos puntos de la infraestructura. Equipos de la Fuerza Pública y organismos especializados realizan inspecciones para establecer la magnitud de las afectaciones.
No hay un pronunciamiento oficial sobre los responsables del ataque ni sobre el impacto que tendrá en la reactivación de los vuelos comerciales. La Aeronáutica Civil, Satena y las autoridades mantienen una evaluación técnica de la pista y de las instalaciones antes de autorizar cualquier operación aérea.
El atentado ocurre en un momento especialmente sensible para Tibú. La ruta aérea con Cúcuta iba a ser restablecida este viernes después de permanecer suspendida durante más de dos meses debido a la compleja situación de orden público que vive el Catatumbo, agravada por el secuestro del administrador de la operación de Satena en el municipio y las constantes acciones de los grupos armados ilegales. La aerolínea había anunciado una oferta inicial de 304 sillas para recuperar la conectividad de esta zona estratégica del país.

La detonación dejó tres integrantes del esquema de seguridad del aeropuerto heridos, quienes fueron atendidos inicialmente y trasladados a un centro asistencial de Tibú. De acuerdo con el reporte preliminar, uno de los lesionados, quien se desempeña como vigilante, sufrió heridas de mayor gravedad, por lo que fue remitido de urgencia a un hospital de mayor nivel de complejidad para recibir atención especializada.
El ataque al aeropuerto se suma a una preocupante tendencia en el conflicto armado colombiano: el uso de drones como plataformas para lanzar explosivos contra infraestructura crítica y objetivos militares.
En los últimos meses, el Catatumbo ha registrado varios atentados con esta modalidad. En mayo, un ataque con drones contra tropas del Ejército en zona rural de Tibú dejó un soldado muerto y siete militares heridos, hecho atribuido por las Fuerzas Militares al ELN.
Asimismo, la Procuraduría General de la Nación condenó recientemente otro ataque con drones en Tibú que afectó a la población civil y provocó la muerte de un niño de 10 años, además de varios heridos, advirtiendo sobre el creciente riesgo que representa esta tecnología cuando es utilizada por organizaciones armadas ilegales.
El atentado contra el aeropuerto de Tibú representa un nuevo desafío para la seguridad de la infraestructura aeroportuaria en Colombia y pone en incertidumbre la recuperación de la conectividad aérea en una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado. Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades mantienen acordonado el terminal y reforzaron las medidas de seguridad en la zona.



